Clara la gallina querĂa hacer una fiesta. "¡Quiero una fiesta!", decĂa Clara. Todos los animales la miraban con sorpresa.
"¡Vamos a hacer una fiesta!", gritĂł Clara. ¡SĂ! Todos los animales estaban emocionados. Pero, ÂżcĂłmo hacerla?
Primero, Clara fue a hablar con el pato. "¿Puedes traer globos?", le preguntó. "¡Cuac! ¡Claro!", respondió el pato. "¡Globos, globos para la fiesta!"
Luego, Clara fue con la vaca. "ÂżPuedes traer leche?", preguntĂł. "¡Muu! ¡SĂ! Leche fresca para todos", dijo la vaca feliz.
DespuĂ©s, Clara se encontrĂł con el cerdo. "ÂżPuedes traer pasteles?", preguntĂł Clara. "¡Oink! ¡SĂ, pasteles deliciosos!", dijo el cerdo saltando de alegrĂa.
Clara estaba muy contenta. "¡Ya tenemos globos, leche y pasteles!", gritó. Pero, de repente, se dio cuenta de algo. "¡Oh no! ¿Dónde haremos la fiesta?", se preguntó.
Fue a ver al burro. "ÂżPodemos hacer la fiesta en tu establo?", preguntĂł. "¡SĂ! Mi establo es grande y bonito", respondiĂł el burro sonriendo.
Clara estaba emocionada. "¡Vamos a preparar todo!", dijo. Y asĂ, todos los animales llegaron al establo.
El pato llegó con los globos, la vaca con la leche y el cerdo con los pasteles. ¡Qué fiesta tan divertida! Todos estaban bailando y riendo.
"¡Esta es la mejor fiesta de todas!", gritó Clara. Y todos los animales estaban felices.
Bailaron, comieron pasteles y jugaron con los globos. "¡Fiesta, fiesta!", decĂan todos.
Clara sonrió y pensó: "¡Las mejores fiestas son las que hacemos juntos!"