En un bosque muy alegre, vivía una guenon llamada Mica. Mica era juguetona y le encantaba hacer reír a sus amigos. Un día decidió organizar una fiesta.
—¡Hola, amigos! —gritó Mica—. ¡Vamos a hacer una fiesta!
De repente, apareció un loro llamado Lalo.
—¿Fiesta? —preguntó Lalo—. ¡Sí! ¡Me encanta bailar!
Luego, llegó un perro llamado Tito.
—¿Qué traes, Mica? —preguntó Tito, moviendo su cola.
—¡Sorpresa! —dijo Mica—. Tendremos frutas y música.
Los tres amigos se pusieron a saltar de alegría. Mica trajo plátanos, Lalo trajo manzanas y Tito trajo huesos.
—¡Feliz fiesta! —dijo Mica, girando en círculos.
Lalo comenzó a bailar en el aire.
—¡Mira cómo vuelo! —rió Lalo mientras hacía piruetas.
Tito intentó imitarlo, pero se tropezó.
—¡Ay! —exclamó Tito—. ¡Soy un perro patoso!
Mica y Lalo se rieron a carcajadas.
—¡Vamos a comer! —dijo Mica—. ¡Mmm, qué rico!
Comieron frutas y jugaron hasta que el sol se puso.
—¡Qué divertida fiesta! —dijo Lalo.
—Sí, somos los mejores amigos —añadió Tito.
Mica sonrió y todos bailaron hasta quedar cansados. ¡Qué gran día en el bosque!