—¡Hola, Pipo! —dijo la tortuga Tula, asomándose desde detrás de un arbusto.
—¡Hola, Tula! —respondió Pipo, el erizo, con una sonrisa. —Hoy quiero hacer una fiesta.
—¡Qué divertido! —exclamó Tula—. ¿Y quién vendrá?
—¡El conejo Rabo! —gritó Pipo, saltando de emoción.
Pipo corrió a buscar a Rabo. Cuando llegó, Rabo estaba muy ocupado.
—¡Rabo! —llamó Pipo—. ¡Fiesta en mi casa!
—¿Fiesta? —preguntó Rabo, con orejas levantadas—. ¿Habrá zanahorias?
—¡Muchas zanahorias! —dijo Pipo, riendo.
—¡Voy! —contestó Rabo, dando brincos.
Los tres amigos se reunieron en casa de Pipo. La tortuga Tula trajo galletas de hojas, Rabo trajo zanahorias, y Pipo decoró con flores.
—¡Todo listo! —dijo Pipo.
—¡A comer! —gritó Rabo.
Y así, los tres animales disfrutaron de la fiesta con risas y comida deliciosa. ¡Qué gran día tuvieron!