En un bosque lleno de colores, vivía una osa llamada Lili. Lili era una osa muy divertida. Siempre sabía cómo hacer reír a sus amigos. Un día, decidió invitar a su amigo el conejo, Tito, a su casa.
—¡Hola, Tito! —gritó Lili—. ¿Quieres venir a jugar?
—¡Sí, Lili! —respondió Tito, saltando de alegría—. ¿Qué vamos a hacer?
—Vamos a hacer una fiesta de frutas —dijo Lili—. ¡Te va a encantar!
Tito llegó a casa de Lili y vio un gran tazón vacío.
—¿Dónde están las frutas? —preguntó Tito, confundido.
—¡Vamos a recogerlas! —dijo Lili, sonriendo—. ¡A la aventura!
Los dos amigos salieron al bosque. Encontraron un árbol lleno de manzanas.
—¡Mira! —dijo Tito—. ¡Manzanas rojas!
—¡Perfecto! —exclamó Lili—. ¡A recoger!
Lili saltó para alcanzar las manzanas. Pero, ¡ay! Se quedó atrapada en las ramas.
—¡Ayuda, Tito! —gritó Lili.
Tito empezó a reírse.
—¡Eres una osa voladora, Lili! —dijo entre risas.
—¡No es gracioso! —respondió Lili, tratando de liberarse.
Entonces, Tito tuvo una idea.
—¡Voy a empujar el árbol! —dijo.
Tito empujó, y el árbol tembló. ¡Plop! Lili cayó al suelo, llena de hojas.
—¡Eres una hoja nueva! —se rió Tito.
Lili se levantó, riendo también.
—¡Esto es muy divertido!
Los dos amigos volvieron a casa con las manzanas y prepararon una fiesta muy rica. ¡Risas y frutas para todos!