En la selva, un león llamado Leo tenía una gran idea. Quería hacer la mejor fiesta de baile. “¡Vamos a bailar!”, decía Leo, moviendo su cola.
Leo invitó a su amiga, la tortuga Tula. “¡Tula, ven a bailar!”, gritó Leo. Tula sonrió y dijo: “¡Sí, Leo! ¡Bailaremos juntos!”.
Leo puso música alegre. ¡Bum, bum, bum! La música sonaba. Leo saltaba y giraba. Tula movía sus patas despacito. “¡Mira cómo bailo!”, decía Leo, riendo. Pero, de repente, ¡pum! Leo tropezó con una piedra y cayó. ¡Plop! Tula se rió y dijo: “¡Eres un gran bailarín, Leo!”.
Leo se levantó y siguió bailando. “¡Bailamos, Tula! ¡Bailamos!”, repetía. Y así, bailaron y rieron hasta que el sol se ocultó. ¡Qué divertida fiesta!