Había una vez un perro llamado Max. Max era un perro muy curioso. Un día, decidió hacer algo divertido. "¡Voy a hacer un picnic!", pensó Max.
Max fue a buscar a sus amigos. Primero, encontró a la tortuga Tula. "¡Hola, Tula! ¿Quieres venir a mi picnic?", preguntó Max. Tula respondió: "¡Sí, claro! Pero necesito un poco de tiempo. Soy lenta". Max sonrió y dijo: "¡Está bien, yo te espero!".
Luego, Max buscó a la rana Rita. "¡Rita! ¡Vamos al picnic!", gritó Max. Rita saltó de alegría. "¡Sí! ¡Saltemos al picnic!", dijo Rita. Max y Rita fueron a buscar más amigos.
Encontraron al loro Lolo, que estaba colgado de una rama. "¡Lolo! ¡Ven al picnic!", llamó Max. Lolo movió sus alas y dijo: "¡Voy volando! ¡Voy volando!".
Max, Tula, Rita y Lolo llegaron al lugar del picnic. Estaban muy contentos. "¿Qué vamos a comer?", preguntó Max. "¡Yo traje hojas!", dijo Tula. "¡Yo traje moscas!", dijo Rita. "¡Yo traje semillas!", dijo Lolo.
Max miró su cesta vacía. "Oh, no traje nada", dijo Max. Todos rieron. "¡No importa!", dijeron. "¡Comemos juntos!".
Y así, Max y sus amigos disfrutaron de su picnic. Se reían, jugaban y compartían. Max se sintió feliz. "¡Qué divertido es estar con amigos!", pensó Max. Y todos siguieron riendo y disfrutando de su día juntos.