El Viaje Espacial de Don Inventor
En un futuro brillante, había un lugar lleno de estrellas. Las estrellas brillaban como luceros en la noche. En este mundo, los coches volaban y las casas eran de colores. La gente sonreía y soñaba con el espacio.
Don Inventor era un hombre muy curioso. Tenía una gran sonrisa y un sombrero azul. Le encantaba inventar cosas. Un día, decidió hacer un cohete. “¡Voy a volar muy alto!” dijo Don Inventor.
Don Inventor trabajó con cuidado. Usó luces brillantes y muchas herramientas. “¡Esto será genial!” decía mientras construía. Sus amigos, la pequeña Estrella y el Robot Rulo, lo ayudaban. “¡Vamos, Don Inventor!” decía Estrella. “¡El espacio es divertido!” Y Rulo añadía: “¡Beep, beep! ¡Listo para volar!”
Finalmente, el cohete estaba listo. Era rojo y tenía alas grandes. “¡Es hora de volar!” gritó Don Inventor. Se subió al cohete. Estrella y Rulo lo miraban desde abajo. “¡Buena suerte!” decían con alegría.
El cohete despegó. ¡Vroom! Voló entre las estrellas. Don Inventor miraba por la ventana. “¡Mira, Estrella! ¡El espacio es hermoso!” Las estrellas brillaban y danzaban. Pero de repente, algo extraño pasó. Un cometa pasó volando.
“¡Wow!” dijo Don Inventor. “¡Es un cometa!” Se rió de la sorpresa. “¡Qué maravilla!”
Después de un rato, Don Inventor regresó a casa. “¡Lo logré!” dijo feliz. Estrella y Rulo lo esperaban. “¡Eres un héroe!” gritaban.
Don Inventor sonrió. “¡El espacio es mágico! ¡Y juntos podemos descubrir más!” Y así, Don Inventor, Estrella y Rulo soñaron con nuevas aventuras entre las estrellas. Fin.