Un día, un cocodrilo llamado Coco se miraba en el espejo.
—¡Hola, Coco! —dijo el loro Lalo, volando cerca.
—¡Hola, Lalo! —respondió Coco con una gran sonrisa—. ¿Te gusta mi nuevo peinado?
—¡Sí, pero parece un espagueti! —rió Lalo, moviendo sus alas.
Coco se enfadó un poco.
—¡Es un peinado de moda! —protestó.
Justo en ese momento, la tortuga Tina llegó arrastrándose.
—¿Qué pasa aquí? —preguntó Tina, mirando a Coco.
—¡Lalo se burla de mi peinado! —dijo Coco, cruzando los brazos.
—No es para tanto —dijo Tina, riendo—. Pero parece que tienes un espagueti en la cabeza, ¡o un plato de fideos!
Coco empezó a reír también.
—¡Entonces, soy el cocodrilo espagueti! —exclamó, girando como un bailarín.
Los tres animales se rieron mucho. Coco se dio cuenta de que su peinado era divertido. ¡Era un gran día para ser un cocodrilo espagueti!