Cargando...
Cuento sobre el acoso 7/8 años Lectura 10 min. Disponible en audiocuento

Palabras que abrazan

Sofía, una niña de siete años, decide ayudar a su compañero Samuel, quien sufre de acoso escolar, y crea un proyecto en su escuela para fomentar el respeto y la amistad entre todos los niños. A través de su valentía y creatividad, busca cambiar la forma en que sus compañeros se comunican y se apoyan unos a otros.

Descargar este cuento en PDF

¡Ideal para compartir o imprimir este cuento!

Descargar el e-book (.epub)

Lea este cuento en su lector de libros electrĂłnicos.

Una niña de 8 años, llamada Sofía, con largos cabellos castaños atados en dos coletas, sonríe calurosamente mientras sostiene un caramelo amarillo en su mano. Lleva una camiseta azul con un dibujo de dragón y una falda colorida, y su rostro expresa amabilidad y determinación. A su lado, un niño de 8 años, Samuel, con cabello castaño y gafas, mira a Sofía con una sonrisa tímida, con las manos en los bolsillos de su pantalón verde. Están en un patio escolar soleado, rodeados de grandes árboles con hojas verdes brillantes y juegos coloridos. Al fondo, otros niños juegan, pero un grupo se burla de Samuel, haciéndolo sentir triste. Sofía, con su mirada amable, se acerca a él para ofrecerle su caramelo y contarle un chiste, creando un momento de conexión y apoyo. reportar un problema con esta imagen

La versión de audio está disponible de forma gratuita para este cuento:

DuraciĂłn del audiocuento: 10:26

Descargar los archivos MP3

CapĂ­tulo 1: Una sorpresa en el recreo

Sofía tenía siete años y una sonrisa tan grande como una sandía. Le gustaba pintar arcoíris en la pizarra y hacer reír a sus amigos con chistes sobre jirafas que jugaban al escondite. Vivía en un barrio colorido, donde los árboles parecían bailar con el viento y las casas tenían puertas de colores diferentes.

Cada mañana, Sofía llegaba a la escuela con una coleta alta y su mochila azul, llena de lápices y caramelos. Era una niña curiosa, siempre quería aprender cosas nuevas, y le encantaba hablar sobre los planetas y los animales. Lo que más le gustaba era su clase de arte, donde podía dibujar sus sueños en hojas gigantes.

Un día, durante el recreo, Sofía notó algo extraño. Vio a Samuel, un compañero de su clase, sentado solo en un banco, mirando al suelo. Un grupo de niños se reía cerca de él. Sofía se acercó, movida por la curiosidad y la preocupación.

—Hola, Samuel —dijo suavemente—. ¿Por qué estás aquí solito?

Samuel no respondió. Solo apretó los labios y se encogió de hombros. Sofía miró a los otros niños. Lucía, la que siempre llevaba coletas rosas, estaba diciendo algo muy bajito, pero Sofía alcanzó a escuchar:

—Samuel es un llorón. No sabe jugar al fútbol y siempre se cae.

Los niños rieron más fuerte. Sofía sintió una cosita rara en el pecho, como si una nube gris tapara el sol. No le gustó ver a Samuel tan triste ni escuchar esas palabras feas.

DecidiĂł sentarse junto a Samuel y le ofreciĂł un caramelo.

—¿Te gustan los caramelos de limón? —le preguntó con una sonrisa.

Samuel levantĂł la mirada y asintiĂł tĂ­midamente. SofĂ­a le dio el caramelo y le contĂł uno de sus chistes de jirafas. Samuel sonriĂł un poquito, y SofĂ­a se sintiĂł mejor.

Cuando sonó la campana para volver a clase, Sofía pensó en lo que había pasado. ¿Por qué algunos niños decían cosas tan feas? ¿Cómo podía ayudar a Samuel a sentirse mejor? Entonces, se le ocurrió una idea brillante como una estrella fugaz.

CapĂ­tulo 2: La idea de SofĂ­a

Esa tarde, mientras pintaba un dragón azul en su cuaderno, Sofía pensó mucho en el recreo. Recordó la cara triste de Samuel y las risas de los otros niños. Habló con su mamá durante la merienda.

—Mamá, hoy vi que Samuel estaba muy triste porque unos niños se burlaban de él. No me gusta eso.

Su madre, que era tan comprensiva como una manta en invierno, la abrazĂł.

—Eso se llama acoso o bullying, Sofía. Es muy importante no quedarse callados. Si ves que alguien está triste por eso, puedes hablar con tu maestra o pensar en cómo ayudar.

Sofía asintió, masticando su galleta. De repente, recordó el taller que la escuela iba a organizar la próxima semana: “Día para convivir mejor”. Los profesores querían que los niños hicieran proyectos sobre cómo ser buenos amigos y cuidar a los demás.

La cabeza de Sofía empezó a girar como una noria de feria. ¡Ella podía hacer un proyecto sobre el acoso! Y no solo sobre los que decían cosas feas en persona, sino también sobre los mensajes malos que algunos niños enviaban por el móvil o la tablet. Había escuchado que eso se llamaba “ciberacoso” y podía doler igual que las palabras en el patio.

Esa noche, Sofía escribió en su cuaderno ideas para su proyecto. Decidió que lo llamaría “Palabras que construyen, no que destruyen”. Quería explicar que todos tenían sentimientos y que las palabras podían ser como abrazos o como piedras.

—¡Voy a hacer una obra de teatro y un mural! —le contó a su peluche de elefante antes de dormir—. Así todos entenderán que podemos ser héroes si ayudamos a los demás.

CapĂ­tulo 3: El gran dĂ­a del taller

La semana siguiente, la escuela estaba llena de carteles de colores. Había uno que decía: “Juntos hacemos una escuela más feliz”. Los niños estaban emocionados porque iban a participar en talleres y actividades especiales.

Sofía estaba un poco nerviosa. Su estómago hacía burbujas como una gaseosa. Pero estaba decidida a compartir su proyecto. Con ayuda de su madre, había preparado una pequeña obra de teatro con marionetas y había pintado un mural lleno de palabras bonitas: “Amistad”, “Respeto”, “Valentía”, “Ayuda”.

Cuando llegó su turno en el taller, Sofía se subió a una pequeña tarima. Sus compañeros, los profesores y hasta algunos padres la miraban atentos.

—Hola, soy Sofía —dijo con voz fuerte—. Hoy quiero hablaros de algo importante: las palabras y los mensajes que usamos con los demás.

Sacó sus marionetas. Una era Samuel, con gafas y camiseta verde. La otra era una niña con coleta, como ella.

—A veces, sin darnos cuenta, decimos cosas que hacen daño. Como cuando alguien se cae y le decimos “torpe” o “llorón”. O cuando enviamos mensajes por el móvil que hacen sentir mal a los demás. Eso se llama acoso y ciberacoso.

Las marionetas hablaron:

—No me gusta cuando te ríes de mí —dijo la marioneta de Samuel, con voz triste.

—Lo siento, no quería hacerte sentir mal —respondió la otra marioneta.

Sofía paró la obra y miró a sus compañeros.

—¿Qué podemos hacer para ser buenos amigos? —preguntó.

Los niños levantaron la mano:

—¡Ayudar si vemos que alguien está triste!

—¡No reírnos de los errores de otros!

—¡Pedir ayuda a los profes si vemos algo malo!

Sofía sonrió feliz. Luego, invitó a todos a pegar en el mural una palabra bonita o un dibujo de algo que les hiciera sentir bien. Pronto, el mural se llenó de corazones, soles y palabras como “alegría”, “compañerismo” y “escuchar”.

Después, la profesora Ana les habló sobre el ciberacoso:

—A veces, en el móvil o la tablet, alguien puede enviar mensajes feos o hacer bromas que no son graciosas. Si os pasa algo así, no lo guardéis en secreto. Hablad con un adulto de confianza y no respondáis a los mensajes malos.

SofĂ­a levantĂł la mano.

—Yo creo que, si vemos algo feo en internet, podemos decirle a la persona que no está bien y avisar a un adulto.

La profesora la felicitĂł:

—¡Exactamente, Sofía! Así ayudamos a que todos estén seguros y felices, aquí y en internet.

Al terminar el taller, Samuel se acercĂł a SofĂ­a y le dio las gracias.

—Tu obra me hizo sentir mejor. Ahora sé que no estoy solo.

SofĂ­a le regalĂł un dibujo de una jirafa sonriente y le dijo:

—¡Nadie está solo si tiene amigos!

Capítulo 4: Una escuela más feliz

Después del taller, algo mágico pasó en la escuela, aunque no era magia de verdad. Los niños empezaron a fijarse más en cómo hablaban entre ellos. Cuando alguien se caía, en vez de reírse, iban a ayudarle. Si veían a alguien solo, lo invitaban a jugar. Hasta Lucía, la de las coletas rosas, pidió perdón a Samuel y le propuso jugar a las canicas.

Sofía estaba contenta. Sentía que su escuela era como un gran abrazo donde todos cabían. Ahora, cuando veía a alguien triste, no dudaba en acercarse y preguntar si necesitaba ayuda. Muchos niños iban a ella para contarle cosas, porque sabían que Sofía escuchaba con el corazón.

Un día, la directora reunió a los niños en el patio.

—Estoy muy orgullosa de vosotros. Habéis demostrado que juntos podemos hacer una escuela mejor, donde nadie se sienta solo ni triste por culpa de otros. Recordad que ser valiente no es solo decir palabras bonitas, sino también ayudar y pedir ayuda cuando la necesitamos.

Sofía pensó en lo bien que se sentía saber que sus palabras y sus dibujos habían ayudado a sus amigos. Ahora quería seguir aprendiendo y enseñando a otros que el respeto y la amistad son súperpoderes que todos pueden tener.

Por la tarde, SofĂ­a volviĂł a casa saltando de alegrĂ­a. Su madre la abrazĂł fuerte y le preparĂł su merienda favorita.

—Hoy has sido muy valiente, Sofía —le dijo.

Sofía sonrió y, mientras mordía una galleta, pensó que, aunque solo tenía siete años, podía cambiar el mundo un poquito, empezando por su escuela y por sus amigos.

Y asĂ­, cada dĂ­a, SofĂ­a seguĂ­a usando sus talentos para hacer que todos se sintieran bienvenidos y seguros, recordando siempre que, con respeto, empatĂ­a y valentĂ­a, todos podemos construir un lugar mejor, dentro y fuera de la pantalla.

Porque, como decía el mural de su clase: “Las palabras pueden ser abrazos. ¡Que las tuyas siempre abracen!”

Sin publicidad 3€ por mes

¿Desea una lectura sin interrupciones? Apoye a Oh My Tales, elimine todos los anuncios y disfrute de otras ventajas incluidas desde 3€ al mes.

Ver los planes y tarifas
Compartir

reportar un problema con este cuento

¿Qué pensaste de este cuento?

Dén su opinión asignando una nota a este cuento según lo que usted y/o su hijo piensan al respecto. ¡Gracias de antemano!

¡Gracias! ¡Su calificación ha sido tomada en cuenta!

El cuestionario: Âżhas entendido bien el cuento?

Acoso
Acción de molestar o hacer daño a una persona de forma repetida.
Ciberacoso
Acoso que se realiza a través de Internet o dispositivos electrónicos.
Convivir
Vivir en compañía de otros, compartir tiempo y experiencias.
ValentĂ­a
Cualidad de una persona que actĂşa con coraje y determinaciĂłn.
EmpatĂ­a
Capacidad de entender y sentir lo que otra persona está experimentando.
Marionetas
Muñecos que se mueven y hablan gracias a hilos o varillas que controlan una persona.

¡Crea un cuento mágico y único para su hijo!

Cree una aventura personalizada en solo unos minutos donde su hijo se convierte en el héroe. ¡Con nuestra herramienta exclusiva, es fácil, gratuito y divertido!

Crear un cuento

Descargue este cuento:

Descargar este cuento en PDF Descargar el e-book (.epub) Descargar los archivos MP3

Para leer a continuación en Cuentos sobre el acoso para 7/8 años

¡Recibe nuevos cuentos cada domingo por la noche!

Reciba 7 cuentos emocionantes y cautivadores, adaptados a la edad y gustos de su hijo, cada domingo a las 17h*. ¡Es gratis y garantizado sin spam!
*Correo enviado a las 17h, hora de Europa Central (CET).
No nos gusta tampoco el spam. Así que solo le enviaremos cuentos. Podrá darse de baja cuando lo desee.