Capítulo 1: ¡Comienzan las vacaciones de verano!
Hoy es un día muy especial. El sol brilla fuerte y las flores bailan con el viento. Mateo se despierta temprano en su cama. Es un niño de cinco años con ojos grandes y curiosos. Mira por la ventana y sonríe.
—¡Mamá, papá! ¡Es verano! ¡Ya no hay cole! —grita Mateo, saltando de la cama.
Su mamá entra en la habitación con una gran sonrisa.
—Sí, Mateo, ¡por fin han llegado las vacaciones de verano! —dice ella, dándole un abrazo suave.
Mateo está muy contento. El verano es su estación favorita. En verano, puede jugar mucho, comer helados y disfrutar del sol. Pero lo que más le emociona es el campamento de verano.
—¿Recuerdas lo que vamos a hacer este verano? —pregunta papá, entrando con una bandeja de desayuno.
—¡Sí! ¡Voy a ir al campamento! —responde Mateo, con los ojos brillando de alegría.
Mateo come su desayuno. Toma leche fresca, pan con mermelada y un plátano. Mientras come, piensa en todas las cosas divertidas que hará en el campamento. Se imagina corriendo por el parque, haciendo manualidades y aprendiendo cosas nuevas.
—Mamá, ¿qué haremos hoy en casa? —pregunta Mateo.
—Hoy vamos a preparar tu mochila para el campamento. Y después, haremos un proyecto de arte juntos —dice mamá.
Mateo ríe y aplaude. Le gusta mucho pintar y recortar. El verano acaba de empezar y ya se siente muy feliz.
Capítulo 2: El primer día en el campamento
El primer día del campamento ha llegado. Mateo se pone su camiseta favorita, azul con rayas blancas. Se pone su gorra y su mochila. Papá le da la mano y juntos caminan hasta el campamento, que está cerca del parque.
Cuando llegan, hay muchos niños y niñas. Todos parecen un poco nerviosos y también emocionados. Mateo mira a su alrededor. Ve a una niña con coletas y una sonrisa amable.
—Hola, me llamo Mateo —dice, acercándose.
—Yo soy Sofía —responde la niña—. ¿Te gustan los dinosaurios?
—¡Sí! ¡Me encantan los dinosaurios! —dice Mateo, riendo.
Mateo y Sofía se hacen amigos muy rápido. Pronto, llega la monitora, Lucía. Ella lleva una camiseta verde y una gran sonrisa.
—¡Buenos días, niños! —dice Lucía—. Hoy vamos a hacer muchas cosas divertidas. Vamos a pintar, a hacer experimentos y a jugar al aire libre.
Mateo escucha con atención. Lucía enseña a todos cómo hacer una pulsera de colores. Mateo elige hilos azules y naranjas. Se concentra mucho, pero a veces los hilos se enredan. Sofía le ayuda.
—Así, Mateo, mira. Pasa el hilo por aquí —dice Sofía, mostrándole despacio.
—¡Gracias, Sofía! —dice Mateo.
Después, Lucía les lleva al jardín. Hay globos, pelotas y muchos juegos. Mateo corre, salta y juega con todos los niños. Hace calor, pero Lucía reparte agua fresca y todos descansan bajo la sombra de un árbol.
Al final del día, Mateo se siente muy contento. Ha hecho una pulsera, ha jugado mucho y ha hecho nuevos amigos.
—¡Me encanta el campamento! —dice Mateo a su papá, cuando lo recoge.
—Estoy muy orgulloso de ti, Mateo —dice papá, dándole un abrazo grande.
Capítulo 3: Descubriendo cosas nuevas
Cada día en el campamento es diferente. Un día, Lucía trae materiales para hacer un volcán. Mateo nunca ha hecho un volcán antes.
—Vamos a ser científicos hoy —dice Lucía—. Vamos a ver cómo explota nuestro volcán.
Mateo y Sofía mezclan bicarbonato y vinagre. De repente, el volcán hace burbujas y sale espuma blanca. Todos los niños aplauden.
—¡Guau, qué divertido! —grita Mateo.
Otro día, pintan con acuarelas. Mateo pinta un sol grande y amarillo. Pinta flores rojas y mariposas azules. Lucía cuelga los dibujos en una cuerda. Mateo se siente orgulloso de su arte.
—¡Mira, mamá! ¡Ese es mi dibujo! —le dice a su mamá, cuando viene a buscarlo.
—Es precioso, Mateo. ¡Eres un gran artista! —responde mamá, dándole un beso en la frente.
En el campamento, también aprenden canciones. Lucía toca la guitarra y todos cantan juntos. Cantan una canción sobre el verano, el sol y la amistad. Mateo canta fuerte y ríe mucho.
—El verano es muy divertido con amigos —dice Mateo.
Capítulo 4: Tradiciones de verano en casa
Cuando Mateo llega a casa después del campamento, siempre cuenta todo lo que ha hecho.
—Hoy fui un científico, mamá. Hice un volcán. Y también pinté un sol —dice Mateo.
—¡Qué bien, Mateo! —dice papá—. Ahora vamos a continuar nuestras tradiciones de verano.
En casa, Mateo y su familia tienen tradiciones especiales. Cada verano, hacen limonada fresca y la beben juntos en el jardín. También hacen una noche de picnic bajo las estrellas.
Un día, mamá trae una caja de materiales de manualidades.
—Hoy vamos a hacer una casa para pájaros —dice mamá.
Mateo ayuda a pegar las piezas de madera, pinta la casita de azul y pone semillas dentro. Luego, la cuelgan juntos en un árbol del jardín.
—Ahora los pajaritos tendrán una casa nueva —dice Mateo, feliz.
—Sí, Mateo. Has hecho un gran trabajo —dice papá.
Otra tradición es hacer una tarde de juegos de mesa. Mateo elige su juego favorito y toda la familia juega y ríe. Al final, todos se abrazan y se sienten muy unidos.
Capítulo 5: El gran día de la fiesta de verano
El último día del campamento, Lucía organiza una fiesta especial. Hay globos, música y muchos juegos. Mateo se pone su pulsera de colores y su gorra favorita.
—Hoy vamos a celebrar todo lo que hemos aprendido —dice Lucía.
Hay una búsqueda del tesoro. Mateo corre con Sofía y otros amigos. Buscan pistas bajo los árboles y detrás de las flores. Encuentran caramelos y una caja con pegatinas de dinosaurios.
Después, todos comen helado y bailan. Lucía reparte diplomas.
—Mateo, este es tu diploma por ser muy curioso y ayudar a los demás —dice Lucía.
—¡Gracias, Lucía! —responde Mateo, sonriendo muy feliz.
Mateo se despide de sus amigos. Les da un abrazo a Sofía y a los demás niños.
—Nos vemos pronto —dice Mateo—. ¡Ha sido un verano muy bonito!
Capítulo 6: Un verano para recordar
Las vacaciones de verano van llegando a su fin. Mateo piensa en todo lo que ha hecho: el campamento, los nuevos amigos, las manualidades, los experimentos y las tradiciones familiares.
Un día, se sienta con su familia en el jardín. El sol se pone y el cielo se llena de colores. Mateo mira a su mamá y a su papá.
—Gracias por un verano tan bonito —dice Mateo.
—Ha sido un verano especial porque lo hemos pasado juntos —responde mamá.
—Y porque has aprendido muchas cosas nuevas —añade papá.
Mateo se siente feliz y tranquilo. Sabe que el verano volverá el próximo año y podrá vivir nuevas aventuras. Pero lo más importante es que ha aprendido a compartir, a ayudar y a disfrutar de los pequeños momentos con sus amigos y su familia.
Mateo cierra los ojos y piensa: “El verano es más bonito cuando estamos juntos”.
Y así termina un verano lleno de alegría, aprendizaje y mucho, mucho amor.