Capítulo I
En un lago de espejo vivía una pequeña rana verde. La rana se llamaba Lila. Lila era curiosa como un rayo de sol. Saltaba de hoja en hoja. Miraba las nubes. Soñaba con saber muchas cosas. Su deseo secreto era aprender la sabiduría del bosque.
Una mañana, Lila vio un pez dorado. El pez brillaba como una moneda. Lila croó: "¿Sabes algo de sabiduría?" El pez sonrió con burbujas. "La sabiduría viene con compartir", dijo. Lila escuchó. Guardó esas palabras como una piedra bonita.
Capítulo II
Lila partió en viaje. No iba lejos. Iba al otro lado del estanque. Allí vivían amigos y cuentos. El camino era suave. Las flores cantaban con viento. Lila encontró a un conejo blanco. El conejo tenía las orejas largas como banderas.
"Hola, Lila", dijo el conejo. "Voy a buscar zanahorias para mi familia." Lila ofreció una hoja de lirio. El conejo probó y sonrió. "Gracias", dijo. Compartir hizo calor en el pecho de Lila. La hoja no era mucho, pero fue mucho para el conejo. Lila sintió que su corazón crecía.
Más adelante, Lila halló a un búho con ojos grandes como lunas. El búho estaba triste. Había perdido una pluma. "No encuentro mi pluma de suerte", dijo. Lila miró el suelo. Buscó entre las raíces. La encontró junto a una piedra pequeña. Lila dio la pluma al búho. El búho suspiró. "Tu gesto es sabio", dijo. Lila pensó: compartir es una llave.
El bosque les contó un secreto con viento. Un zorro juguetón llegó. Llevaba una cesta vacía. "Recojo historias", dijo. Lila ofreció la historia del pez dorado. "La sabiduría viene con compartir", contó la rana. El zorro rió y compartió una historia sobre la luna que se bañaba en el río. Todos escucharon. El cuento pasó de boca en boca. La noche se volvió manta y todos se abrigaron con palabras.
Capítulo III
Una tarde, una lluvia suave cayó. El lago cantó. Lila se sintió pequeña ante el cielo. Quiso saber más. Caminó hacia una roca vieja. Allí vivía la tortuga sabia. La tortuga movía su casa como un carro lento. "¿Qué buscas, pequeña Lila?" preguntó la tortuga con voz de canto.
"Busco sabiduría", dijo Lila. La tortuga sonrió con ojos tranquilos. "La sabiduría es como la luna en el agua", dijo. "Brilla cuando la miras con otros." Lila recordó al pez, al conejo, al búho y al zorro. Recordó la pluma, la hoja y las historias. Sus recuerdos eran luces.
Lila comprendió al fin. Compartir hacía brillar las cosas. Compartir convertía poco en mucho. Compartir era un puente. Lila saltó contenta. "Compartir es alegría", croó. Sus amigos se unieron. Todos compartieron una simple merienda. La rana ofreció una canción. El conejo ofreció salto. El búho ofreció consejo. El zorro ofreció risa. La tortuga ofreció calma.
La noche llegó. Las estrellas pusieron besos de luz. Lila miró su reflejo en el lago. Se vio más sabia y muy feliz. Supo que la sabiduría no era un premio escondido. Era una flor que nace cuando se da.
Y así, en el lago de espejo, Lila y sus amigos aprendieron que compartir es la puerta que abre el corazón. Fin.