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Cuento de Artista 3/4 años Lectura 7 min.

La ciudad de colores de Lila

Lila, una joven aprendiz de artista, crea una ciudad fantástica con colores, amigos y una escuela de pintura, descubriendo que el arte es compartir, probar de nuevo y llenar el mundo de pequeñas maravillas.

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Lila es una mujer ilustradora, sonriente y concentrada, pelo castaño claro corto, con un delantal manchado de pintura, sentada en una mesa de madera pintando con un pincel grueso un gran plano colorido; Nube es una gata gris y blanca, de ojos redondos, acurrucada sobre la mesa cerca del papel con una pata sobre un bote de pintura; la sobrina es una niña de unos 6 años, con trenza y vestido de lunares, riendo y señalando una casa en forma de flor, de pie a la derecha de Lila; el cartero es un hombre de unos 40 años, con bigote y gorra, con una caja de correo, inclinado desde la izquierda mirando el dibujo con curiosidad; la vecina es una mujer de unos 65 años, pelo gris recogido en moño, con una cesta de pan, aplaudiendo suavemente detrás de los niños; el taller es una habitación pequeña y luminosa con grandes ventanas, estantes de madera con botes de pintura y pinceles, hojas en la pared y una guirnalda de dibujos colgando; la escena muestra a Lila compartiendo su gran plano de ciudad fantástica: casas coloridas, árboles en forma de paraguas y farolas que cantan, trazos limpios y colores saturados, ambiente cálido y alegre; estilo gráfico: líneas suaves, colores planos y luminosos, texturas de papel, expresiones exageradas y amigables, composición centrada en la mesa y el gran plano. reportar un problema con esta imagen

Capítulo 1

Había una vez una joven aprendiz de artista. Se llamaba Lila. Lila vivía en una casa con muchas ventanas. La luz entraba y hacía dibujos en el suelo. Lila sonreía cuando veía la luz.

Cada mañana, Lila abría su caja de colores. Tomaba papel, pinceles y tijeras. Sus manos eran pequeñas. Sus manos estaban llenas de ganas. Quería dibujar una ciudad. No una ciudad cualquiera. Quería inventar una ciudad fantástica.

Lila pensó en casas como flores. Pensó en caminos como ríos. Pensó en farolas que cantaban. "Será una ciudad para soñar", dijo Lila. Y se sentó a trabajar.

Capítulo 2

Primero, Lila dibujó un mapa. Usó un lápiz suave. Trazó una plaza redonda. Trazó calles que se curvaban como sonrisas. Dibujó un parque con árboles que parecían sombrillas. Hizo un lago en forma de corazón. Sus líneas eran tímidas. Luego, las repasó con más fuerza. "Así", dijo, y sonrió.

Lila pintó casas de colores. Pintó una casa azul con ventanas que parecían ojos. Pintó una casa amarilla con una puerta que siempre estaba abierta. Pintó una casita verde donde vivían mariposas. Ella mezclaba colores. Mezcló rojo y amarillo y nació un naranja brillante. Mezcló azul y blanco y apareció un cielo suave. La mezcla era un juego. A veces salía bien. A veces no. Lila no se enfadó. Probó otra vez.

Mientras trabajaba, Lila llevaba una libreta pequeña. Apuntaba ideas. Dibujaba bocetos rápidos. A veces una idea venía en la noche. La anotaba con cariño. A veces cambiaba de idea al día siguiente. "Está bien cambiar", decía Lila. "Cambiar es descubrir."

Un día, Lila decidió poner una escuela de colores en la ciudad. "Aquí aprenderemos a pintar nubes", susurró. Dibujó niños con manos manchadas de pintura. Dibujó maestras que reían. Puso un taller donde todos podían entrar. Puso sillas pequeñas y mesas bajas.

Lila trabajó despacio. Hacía una pausa para oler el té. Miraba por la ventana. Miraba a su gata, Nube, que se enroscaba en una bola de lana. La gata la miraba con ojos de luna. A veces Nube saltaba sobre el papel. Lila limpiaba la pata de la gata con una toallita y seguía dibujando. Todo era tranquilo y alegre.

Capítulo 3

A Lila le gustaba contar su ciudad a sus amigos. Invitó a un vecino y a su sobrina. Invitó también a la señora del pan y al cartero. Les mostró el mapa y dijo: "Esta ciudad quiere que todos creen". Todos aplaudieron.

"¿Y cómo se hacen los edificios que brillan?" preguntó la sobrina con voz dulce.

"Con paciencia y capas de color", explicó Lila. "Primero una capa suave. Luego otra. Así el color vive y respira."

"¿Y si te equivocas?" preguntó el cartero.

"Si me equivoco, lo pruebo otra vez", dijo Lila. "A veces tapo con una nueva idea. A veces dejo la marca. Cada marca cuenta una historia."

Los amigos ayudaron. Pintaron tejados de luna, colocaron farolas que daban luz de cuento, y plantaron árboles que contaban historias cuando soplaba el viento. Reían. Repetían. Y pintaban juntos. Lila estaba feliz. Su ciudad crecía con manos amigas.

Un día, Lila quiso que su ciudad tuviera sonido. Hizo campanas que sonaban con el viento. Hizo un puente que tocaba una canción cuando alguien caminaba. Dibujó una fuente que susurraba secretos felices. Cerró los ojos y escuchó el murmullo de la ciudad que imaginaba. Era un murmullo suave como una nana.

Lila aprendió algo importante: el arte no es solo hacer bonito. Es compartir. Es hablar con tus manos. Es decir lo que sientes. Es aceptar las ideas de otros. Es escuchar cuando alguien te susurra una nueva canción. El arte también es levantarse y probar otra vez.

Capítulo 4

La noche llegó. Lila guardó sus pinceles. Puso el mapa sobre la mesa. Miró todo lo hecho: colores, líneas, dibujos pegados con cola, notas en la libreta. Todo era un abrazo para su ciudad. Sentía calma y orgullo tranquilo.

Su amiga la sobrina dijo: "Me encanta la escuela de colores. ¿Podemos venir a aprender?"

"Sí", respondió Lila. "Venid. Crearemos juntos."

Antes de cerrar la ventana, Lila miró la ciudad en su papel. Era un mundo pequeño y grande a la vez. Había errores, parches y cambios. Había risas y canciones. Todo eso la hacía sentir segura. El arte era un camino con pasos pequeños. Cada paso era importante.

Lila apagó la lámpara. Nube se acurrucó en su regazo. Lila susurró: "Buenas noches, ciudad de mis sueños." Cerró los ojos un momento y pensó en todas las cosas que aún quería inventar.

En la mañana, volvería a dibujar. Pero ahora era tiempo de descansar. La ciudad quedaba en calma sobre la mesa, como un libro abierto. Lila se sentía lista para soñar nuevas calles. Estaba contenta de saber que crear era un paseo de descubrimientos y de compartir.

La historia de la ciudad de Lila quedó guardada en la mesa y en su corazón. Y cuando las manos pequeñas quisieran aprender, siempre habría un taller, una amiga y colores. Lila soñó con nuevas formas y con niños que pintaban juntos. Sonrió en voz baja.

La noche cerró la página del día como si fuera un libro suave. Todo estaba bien. Todo era paz. La ciudad de Lila esperaba el nuevo día. Y Lila durmió, tranquila y contenta, lista para crear otra vez mañana.

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Aprendiz
Niño o niña que aprende algo nuevo y practica con ganas.
Artista
Persona que hace dibujos, pinturas o cosas bonitas con creatividad.
Ventanas
Aberturas en la casa por donde entra la luz y el aire.
Inventar
Crear algo nuevo con la imaginación, como una ciudad imaginaria.
Pinceles
Herramientas con pelo para poner pintura sobre el papel.
Tijeras
Objeto que corta papel o tela con dos hojas que se mueven.
Mapa
Dibujo que muestra cómo es un lugar o una ciudad.
Plaza redonda
Lugar abierto en la ciudad con forma de círculo para jugar.
Sombrillas
Objetos que parecen paraguas y dan sombra bajo el sol.
Libreta
Cuaderno pequeño donde se escriben ideas o dibujos.
Bocetos
Dibujos rápidos y simples para probar una idea primero.
Mezclaba colores
Unir dos pinturas para crear un color nuevo y bonito.
Manos manchadas de pintura
Manos con pintura porque se ha pintado mucho y feliz.
Taller
Lugar donde se hace arte y se aprende a crear cosas.
Susurraba
Hablar bajito, casi en secreto, para que sea suave.
Nana
Canción suave para dormir a los niños y hacerles soñar.
Libro abierto
Libro con las páginas desplegadas, listo para mirar.

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