En la casa de los colores
En una casa pequeñita vivía una tacita llamada Lila. Lila era muy alegre y siempre tenía una sonrisa. En la casa también vivían una cuchara llamada Plin y un plato llamado Rondo. Todos eran diferentes, pero les gustaba estar juntos.
Una mañana, Lila vio a Plin y a Rondo discutiendo.
—¡Yo prefiero la sopa fría! —dijo Plin, moviéndose rápido.
—¡A mí me gusta la sopa caliente! —respondió Rondo, haciendo un pequeño salto.
Lila los miró y pensó: “¿Por qué pelean? Todos somos distintos, pero podemos estar juntos.”
Lila se acercó despacito y les dijo con voz suave:
—¿Por qué no probamos la sopa de diferentes maneras? Plin puede tomarla fría y Rondo caliente. Así todos somos felices.
Plin miró a Lila y sonrió.
—¡Qué buena idea, Lila! Me gusta la sopa fría porque así me siento fresco.
Rondo también sonrió.
—Y a mí me gusta caliente porque me da calorcito adentro.
Lila los abrazó con sus manitas de asa.
—Ser distintos es bonito. Aprendemos cosas nuevas. Yo, por ejemplo, vengo de una tienda lejana, y aprendí a decir “hola” de muchas formas. ¿Quieren escuchar?
Plin y Rondo se pusieron atentos.
—En mi tienda decían “hello”, “bonjour” y “hola” —dijo Lila, muy contenta.
Plin probó decir “hello” y Rondo dijo “bonjour”. Todos se rieron juntos.
La fiesta de los sabores
Ese día, Lila propuso hacer una fiesta. Cada uno traería algo especial de su lugar de origen. Plin trajo miel dulce, Rondo trajo pan crujiente y Lila trajo una galleta de chocolate que nunca habían probado.
Sentados en la mesa, compartieron lo que trajeron. Cada bocado era diferente y sabroso. Lila dijo:
—Somos una familia de muchos colores y sabores. Ser distintos nos hace felices.
Plin y Rondo asintieron.
—Aprender de los demás es divertido —dijo Plin.
—Me gusta compartir y probar cosas nuevas —dijo Rondo.
Lila los miró con cariño.
—Juntos, hacemos de esta casa un lugar especial, lleno de alegría y amor.
Y así, Lila, Plin y Rondo aprendieron que la diversidad es hermosa, porque cada uno tiene algo bueno para compartir. Y en la casa de los colores, todos los días eran alegres, porque se respetaban y se querían mucho.