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Cuento divertido para dormir 5/6 años Lectura 6 min.

El gran bostezo de Leo y la cama sonriente

Leo, un niño impaciente, intenta quedarse quieto para dormir y entra en un juego nocturno con sus juguetes y su cama habladora, donde aprenden juntos a relajarse antes de dormir.

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Niño de 6 años, rostro redondo, cabello castaño despeinado, ojos grandes y expresión alegre y soñolienta, tumbado boca arriba sobre una gran colcha blanca con lunares rosas; muñeca Clara con vestido y lazo de lunares rosa, sonriendo y girando junto a su cabeza; osito de peluche marrón Fermín, suave y algo gastado, apoyado en su hombro derecho y rozando su pie; pequeño robot metálico vintage azul claro con pintura desconchada al pie de la cama, emitiendo un "bip" y un mini bostezo gráfico. Habitación de paredes azul cielo, estantes de madera con libros y cajas, alfombra mostaza redonda, cojines en forma de estrella y ventana con cortinas a rayas que dejan entrar una luz lunar suave. Escena de acostarse cálida y divertida: los juguetes participan en una "carrera de bostezos" con grandes bostezos dibujados como ondas, la colcha se hincha como una sonrisa; estilo kawaii minimal, formas simples, contornos limpios, texturas suaves y paleta pastel. reportar un problema con esta imagen

Parte 1: El plan de Leo

Leo era un niño de cinco años con los ojos tan grandes como dos tapones de botella y el pelo tan revuelto como un nido de pájaros. Vivía en una casa llena de juguetes, pero su favorito era la gran caja de las muñecas, justo debajo de su cama. Sin embargo, Leo no era paciente. ¡No, no, no! Leo era tan impaciente como una rana queriendo saltar en una charca nueva.

Una noche, su mamá le dijo:

—Leo, es hora de dormir.

Pero Leo solo quería jugar un poquito más. Se le ocurrió una idea tan divertida que casi se le escapa una risa antes de empezar.

—Mamá, hoy quiero ser una muñeca para dormir —dijo, poniendo cara de serio, aunque le temblaban las comisuras de la boca por las ganas de reír—.

Su mamá levantó una ceja, como hacen las mamás cuando se les ocurre una idea brillante.

—Vale, muñeco Leo. Veamos cómo lo haces.

Leo se metió bajo las sábanas, estiró los brazos y las piernas, y se quedó muy, muy quieto. Cerró los ojos con fuerza y puso cara de “muñeco que duerme feliz”. Pero su ceja izquierda no dejaba de moverse. Y su pie derecho tampoco. Y su nariz, bueno… ¡la nariz de Leo siempre tenía cosquillas!

Parte 2: El gran teatro de las muñecas

De repente, escuchó una vocecita debajo de la almohada.

—¡Pssst! Muñeco Leo, ¿quieres jugar en el Gran Teatro de las Muñecas?

Leo abrió un ojo.

—¿Quién habla?

Era la voz de su osito de peluche, el Oso Fermín, que normalmente solo gruñía cuando alguien lo apretaba.

—Hoy, todas las muñecas juegan a quedarse quietas —dijo Fermín, con voz de director de orquesta—.

Leo se puso tan quieto como pudo, pero su pie saltaba como una palomita de maíz.

—¡Ups! Mi pie quiere bailar —susurró Leo.

Entonces, la muñeca Clara, con su vestido de lunares rosas, saltó al colchón:

—Yo nunca puedo parar de moverme cuando quiero estar quieta —dijo, y empezó a girar como un trompo.

Todos se rieron. Hasta el robot de lata, que no suele reírse nunca, soltó un pitido:

—¡Bip bip! ¡Muñecos inquietos en la pista!

Leo intentó de nuevo quedarse quieto. Cerró los ojos y pensó en ser una muñeca de verdad. Pero la cama crujía y el osito Fermín le hacía cosquillas en los pies.

—¡No vale! —dijo Leo, riendo con la barriga—. Las muñecas sí que sabéis divertiros.

Parte 3: La carrera de bostezos

Fue entonces cuando la cama, que hasta ese momento solo había escuchado, decidió hablar.

—¿Queréis jugar a la carrera de bostezos? —dijo la cama, con voz suave y rechonchita, como si hablara desde dentro de una nube.

Leo se sentó, sorprendido.

—¿Las camas pueden hablar?

—Solo cuando los niños están por dormirse —susurró la cama, guiñando un muelle—. El que bostece más fuerte, gana.

Los juguetes se miraron, y uno a uno empezaron:

—¡Buaaaah! —bostezó la muñeca Clara, con una bocaza de mentirijillas.

—¡Bip-bip-buaaah! —bostezó el robot, imitando el ruido de una sirena.

Leo se preparó. Llenó sus pulmones y…

—¡BUAAAAAAAAAAAAH! —bostezó tan fuerte que hasta el armario tembló.

Todos aplaudieron.

—¡Bravo, Muñeco Leo! —dijo la cama, y se sacudió de la risa—. Ahora, todos juntos, tenemos que practicar el gran bostezo de dormir.

Así que Leo, Clara, Fermín y el robot bostezaron una y otra vez. Cada bostezo era más largo, más blando, más suave. Leo empezó a sentir que los ojos se le cerraban poco a poco.

—Tengo sueño… —murmuró, medio riendo, medio dormido.

Parte 4: El abrazo de la cama

La cama, que era muy lista, aprovechó el momento para acunar a Leo con un movimiento suave, como si flotara sobre agua tibia.

—¿Sabes, Leo? —dijo la cama, sonriendo con sus almohadas blanditas—. A veces, ser paciente no es fácil, pero cuando lo intentas, pasan cosas mágicas.

—¿Como qué? —balbuceó Leo, ya con la voz arrastrada por el sueño.

—Como escuchar a tus juguetes, oírme a mí, y sentir que todos estamos juntos, jugando y descansando a la vez —contestó la cama—. Cuando te relajas y cierras los ojos, hasta el mundo parece sonreír contigo.

Leo sonrió, con la mejilla pegada a la almohada.

—Gracias, cama. Gracias, juguetes. —susurró con la voz más pequeña del mundo.

La muñeca Clara le tapó los pies. Fermín se acurrucó en su brazo. El robot apagó su lucecita.

Y la cama, muy contenta, sonrió de verdad. Se notaba en el colchón: era una sonrisa blandita, arrulladora, que hacía cosquillas en la espalda y en el corazón.

Leo se durmió, feliz, sintiendo que, incluso cuando cuesta estar quieto, siempre hay alguien dispuesto a esperar contigo. Y mientras el sueño lo abrazaba, la cama seguía sonriendo, suave y brillante, hasta el final de la noche.

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Impaciente
Que no quiere esperar y desea que algo pase ya.
Revuelto
Algo desordenado o mezclado, como el pelo o una cama.
Charca
Un sitio pequeño con agua donde a veces hay ranas.
Almohada
Cosa blanda donde pones la cabeza para dormir.
Director de orquesta
Persona que mueve las manos para dirigir músicos en un concierto.
Trompo
Juguete que gira sobre sí mismo cuando lo lanzas.
Pitido
Sonido corto y agudo, como un silbido o un bip.
Crujía
Ruido que hace algo de madera o una cama al moverse.
Cosquillas
Sensación que hace reír cuando te tocan en lugares suaves.
Bostezó
Acción de abrir la boca con sueño para respirar más aire.
Bostezos
Los actos de bostezar, que aparecen cuando tienes sueño.
Acunar
Mover algo o a alguien suave para que se duerma.
Arrulladora
Que calma y adormece con un sonido suave y tierno.
Muelle
Pieza metálica que salta o se mueve al comprimirla o estirarla.

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