Cargando...
Cuento sobre las vacaciones de verano 9/10 años Lectura 6 min. (1)

Un verano sin pantallas y lleno de aventuras

Jaime pasa su primer día de vacaciones sin pantallas explorando la ciudad con su familia, ayudando a su hermana y descubriendo la alegría de las pequeñas aventuras y los detalles del mundo real.

Descargar este cuento en PDF

¡Ideal para compartir o imprimir este cuento!

Descargar el e-book (.epub)

Lea este cuento en su lector de libros electrónicos.

Un niño de 10 años, rostro redondo y pecas, cabello castaño despeinado, sonriente y orgulloso, sostiene con cuidado cuatro cucuruchos de helado coloridos; una niña pequeña, Lucía, de unos 5 años, con vestido rosa de lunares y coletas, mira alegre el helado y salta junto al niño; la madre, unos 35 años, con el pelo largo recogido y ropa veraniega clara, sonríe al fondo y camina cerca; el padre, unos 37 años, con barba ligera y gorra, pone la mano en el hombro del niño y los mira con orgullo; lugar: una plaza empedrada y soleada con un quiosco de helados de madera azul y blanco, bancos metálicos verdes, fuente con gotas brillantes y árboles frondosos; ambiente veraniego, colores saturados, reflejos en los cucuruchos, sonrisas amplias y gestos tiernos, composición centrada en la familia alrededor de los helados. reportar un problema con esta imagen

Capítulo 1: El primer día sin pantallas

El sol entraba por la ventana de la habitación de Jaime, pintando rayas doradas sobre su cama. Jaime tenía diez años y era su primer día de vacaciones de verano. Después de desayunar, fue corriendo a buscar su tableta, pero su madre le sonrió y le dijo con voz suave:

—Este verano vamos a probar algo especial: menos pantallas y más aventuras de verdad, ¿te parece?

Jaime dudó un segundo, pero la promesa de aventuras le hizo asentir. Se asomó al balcón y vio la ciudad bañada por la luz brillante. Olía a pan recién hecho y a césped húmedo. Se puso su gorra favorita, la que tenía una rana saltarina, y salió al salón.

Su hermana pequeña, Lucía, no encontraba su pelota. Jaime la ayudó a buscarla por toda la casa hasta que la hallaron debajo del sofá. Lucía sonrió y le dio un gran abrazo. Jaime sintió una chispa de alegría: ayudar también era divertido. Su madre aplaudió suavemente desde la cocina.

—¡Hoy vamos a recorrer la ciudad en bus! —anunció.

Jaime no necesitó más. El día prometía.

Capítulo 2: El autobús de las ventanas abiertas

Jaime y su familia caminaron hasta la parada del bus turístico, ese que recorre toda la ciudad y tiene dos pisos. La brisa fresca le acariciaba la cara mientras esperaba. Cuando subieron, eligieron sentarse arriba, bien adelante, donde el viento jugaba con sus cabellos.

El bus arrancó despacio. Jaime miraba cómo las casas, los parques y los árboles desfilaban a su lado. Escuchó el bullicio del mercado, el ladrido de un perro y el silbido de un vendedor de helados. Lucía se distrajo con una hormiga que trepaba por el asiento y Jaime le prestó su botella de agua para que jugara. No le importó compartirla; era verano y el calor hacía que todos necesitasen un poco de agua fresca.

En vez de sacar su móvil para hacer fotos, Jaime decidió mirar todo con atención. Cada detalle parecía más colorido y vivo cuando lo observaba sin pantallas de por medio. Descubrió una fuente con peces naranjas que nunca había notado antes. Se lo señaló a su padre, que sonrió orgulloso.

—A veces vemos más cuando dejamos los aparatos guardados —dijo su padre.

Jaime guardó ese pensamiento como un pequeño tesoro.

Capítulo 3: Un desafío refrescante

Cuando el bus paró en la plaza principal, el sol estaba en lo alto y lucía fuerte. Lucía se quejaba del calor. Su madre propuso comprar un helado para todos. Jaime se ofreció a ir él solo al kiosko. Era la primera vez que pedía algo para toda la familia.

Repasó en su cabeza: dos de vainilla para sus padres, uno de fresa para Lucía y uno de chocolate para él. Se acercó al mostrador y la señora le sonrió.

—¿En qué puedo ayudarte, campeón?

Jaime respiró hondo y pidió todos los helados, uno por uno, asegurándose de no olvidar ninguno. Esperó paciente mientras la señora le servía. Sostuvo las tarrinas con cuidado, el frío helado le refrescaba las manos.

Al regresar, todos lo miraron con orgullo. Lucía saltó de alegría y le dio un gran beso en la mejilla.

—¡Eres el mejor hermano del mundo! —dijo.

Jaime sonrió de oreja a oreja. Compartir y ayudar le hacía sentir bien.

Capítulo 4: Tesoros de verano

Después del helado, caminaron por la ribera del río. Jaime encontró una rama lisa y la usó como bastón, Lucía recogía piedras planas para hacerlas saltar sobre el agua. Jaime le enseñó la técnica: había que lanzar la piedra casi rozando la superficie y ver cuántos saltos daba.

Mientras caminaban, vieron una familia de patos y olieron el aroma de las flores en los jardines. Jaime se dio cuenta de que no echaba de menos su tableta ni el móvil de su padre. Había tanto por descubrir en el mundo real: los sonidos de los insectos, el frescor de la sombra, la risa de Lucía, el roce del viento.

En un banco, un abuelo leía un periódico y una niña dibujaba con lápices de colores. Jaime se sentó un momento a mirar el cielo. Sintió que el día era perfecto, lleno de cosas sencillas pero valiosas.

Capítulo 5: Agradecimientos al atardecer

El sol empezó a bajar y pintó el cielo de naranja y rosa. De regreso a casa, Jaime pensó en todo lo que había vivido ese día. Había ayudado a Lucía, compartido sus cosas, pedido helados para todos y, sobre todo, había disfrutado sin pantallas. Sentía el cuerpo cansado, pero el corazón lleno de alegría.

Antes de dormir, se acercó a sus padres y les dio un abrazo fuerte.

—Gracias por este día tan bonito —susurró.

Su madre le acarició el pelo y su padre le guiñó un ojo.

—Gracias a ti por ser tan generoso y atento —le contestaron.

Esa noche, Jaime se durmió con una sonrisa. Sabía que el verano estaba lleno de pequeños retos y descubrimientos, y que lo mejor era vivirlos con los ojos bien abiertos, el corazón dispuesto y siempre agradeciendo a quienes le acompañaban. Así, cada día podía ser una aventura, incluso sin pantallas de por medio.

Sin publicidad 3€ por mes

¿Desea una lectura sin interrupciones? Apoye a Oh My Tales, elimine todos los anuncios y disfrute de otras ventajas incluidas desde 3€ al mes.

Ver los planes y tarifas
Compartir

reportar un problema con este cuento

¿Qué pensaste de este cuento?

Dén su opinión asignando una nota a este cuento según lo que usted y/o su hijo piensan al respecto. ¡Gracias de antemano!

¡Gracias! ¡Su calificación ha sido tomada en cuenta!

Calificación actual: 5 sobre 5 (1 opiniones)

El cuestionario: ¿has entendido bien el cuento?

Pintando
Aplicando color o luz sobre una superficie, como el sol que hace rayas en la cama.
Vacaciones
Tiempo libre sin escuela, para descansar o hacer actividades divertidas.
Asomó
Miró desde un lugar alto o abierto, como asomarse por la ventana.
Balcón
Pequeño espacio fuera de una ventana, con barandilla, donde se puede estar afuera.
Húmedo
Que tiene un poco de agua o no está seco, como el césped después de la lluvia.
Gorra
Sombrero sencillo con visera que protege del sol.
Chispa
Pequeña sensación de alegría o emoción que aparece de repente.
Tesoro
Algo muy valioso para alguien, puede ser un recuerdo o un objeto querido.
Arrancó
Empezó a moverse de forma rápida, como un bus que comienza su viaje.
Bullicio
Mucho ruido y movimiento de gente en un lugar.
Vendedor
Persona que vende cosas, como el que ofrece helados o productos.
Kiosko
Pequeña caseta o puesto donde venden cosas como helados o periódicos.
Tarrinas
Recipientes pequeños donde se sirven helados u otros alimentos.
Ribera
La orilla o lado de un río donde se puede caminar.
Bastón
Palito fuerte que se usa para apoyarse al caminar o como juguete.

¡Crea un cuento mágico y único para su hijo!

Cree una aventura personalizada en solo unos minutos donde su hijo se convierte en el héroe. ¡Con nuestra herramienta exclusiva, es fácil, gratuito y divertido!

Crear un cuento

Descargue este cuento:

Descargar este cuento en PDF Descargar el e-book (.epub)

¡Recibe nuevos cuentos cada domingo por la noche!

Reciba 7 cuentos emocionantes y cautivadores, adaptados a la edad y gustos de su hijo, cada domingo a las 17h*. ¡Es gratis y garantizado sin spam!
*Correo enviado a las 17h, hora de Europa Central (CET).
No nos gusta tampoco el spam. Así que solo le enviaremos cuentos. Podrá darse de baja cuando lo desee.