Un hombre llamado Mateo era capitán de un barco. Su barco era azul y cantaba con el mar. Mateo era valiente y amable. Tenía un equipo de amigos. Eran pequeños piratas buenos. Juntos buscaban una isla de sol.
Una mañana, el viento cambió. Las velas se movieron. Mateo miró el cielo. "Vamos", dijo. "Vamos con calma". El equipo remó. Rieron. Cantaron. Una ola jugó con el barco. El barco giró. Una vela se rasgó. Todos miraron. Mateo fue listo. Tomó hilo y tela. "Trabajo en equipo", dijo. Todos ayudaron. La vela se arregló. El barco siguió.
Llegaron a la isla. La arena era tibia. Buscaron y encontraron un cofre pequeño. Dentro había semillas y pan. Mateo sonrió. "Compartimos", dijo. Comieron y plantaron semillas. Crearon un jardín junto al mar. Al atardecer, el equipo miró las estrellas. Mateo abrazó a sus amigos. Estaban felices y seguros. Volvieron al barco cantando. El mar los meció. El loro cantó. Todos rieron. Durmieron juntos en el barco. Mateo cuidó a todos. Mañana hay más juegos. Era un día de aventura y amor.
La valentía y el trabajo en equipo hacen que todo sea mejor.