Capítulo 1: La aventura comienza
Había una vez una niña llamada Lila. Lila tenía tres años. Le encantaban las cartas y soñaba con viajar. Un día, su maestra, la señorita Ana, dijo: "¡Vamos a la jungla de Borneo!"
"¡Sí, sí!" gritó Lila, saltando de alegría. "¡Voy a ver monos y muchas plantas!"
El día del viaje, Lila llevó su pequeña mochila. Tenía una carta de Borneo y un mapa. "Mira, tengo un mapa", dijo Lila a sus amigos.
"¡Qué bonito!" dijo Tomás. "Yo quiero ver los árboles grandes y altos."
"¡Sí! Y también quiero ver flores de muchos colores", agregó Sara.
La clase subió al autobús. Lila miraba por la ventana. "¡Mira esos árboles! Son enormes", dijo emocionada. "¡Estamos casi allí!"
Capítulo 2: Un cambio de planes
Cuando llegaron a la jungla, el sol brillaba. "¡Qué hermoso!" dijo la señorita Ana. Pero de repente, las nubes aparecieron. "Oh, no. Va a llover", dijo Tomás.
"¡Ay, no!" exclamó Lila. "¿Qué haremos ahora?"
La señorita Ana sonrió. "No se preocupen. A veces la lluvia puede ser divertida. Vamos a explorar un poco antes de que empiece a llover."
Lila miró a su alrededor. Los árboles eran altos y verdes. "¿Puedo usar mi mapa?" preguntó.
"¡Sí, claro!" respondió la señorita Ana. "Tú puedes ser nuestra guía."
Lila abrió el mapa y mostró a sus amigos. "Vamos a ver el río", dijo. "¡Allí podremos jugar!"
El grupo caminó. La lluvia comenzó a caer. "¡Saltemos en los charcos!" gritó Sara. Todos comenzaron a saltar. "¡Splash! ¡Splash!" hacían los charcos.
Lila sonrió. "¡Es divertido! ¡Me gusta la lluvia!"
Capítulo 3: La diversión en la jungla
Después de un rato, la lluvia paró. El sol volvió a brillar y un arcoíris apareció. "¡Miren!" dijo Tomás. "¡Qué bonito!"
"Vamos a buscar algo especial", sugirió Lila. "Miremos por las flores."
Encontraron flores azules, rojas y amarillas. "¡Huelen bien!" dijo Sara. "¡Son preciosas!"
Lila se agachó y recogió una flor pequeña. "Esta es para mi mamá", dijo.
"¡Es un gran regalo!" dijo la señorita Ana. "Las flores de la jungla son muy especiales."
Al final del día, todos estaban cansados pero felices. "¡Qué gran aventura tuvimos!" dijo Lila. "A veces, la lluvia trae cosas divertidas."
"Sí, Lila. La naturaleza siempre nos sorprende", agregó la señorita Ana.
Lila sonrió y miró su mapa. "Quiero volver a la jungla. ¡Fue maravilloso!" Y así, con una sonrisa en el rostro, Lila soñó con su próxima aventura.