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Cuento de criatura divertida 5/6 años Lectura 8 min.

La cueva bailarina, el yeti bromista y el dragón de burbujas

En un bosque mágico, un yéti llamado Peluquín y un dragón que lanza burbujas, Burbujón, se encuentran en una cueva bailarina donde deciden contar historias graciosas y organizar un divertido concurso que reúne a todos los animales. Juntos, aprenden que la alegría se multiplica cuando se comparte con amigos.

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Un yeti alegre y peludo, con un pelaje blanco como la nieve y ojos chispeantes de travesura, se encuentra en el centro de la escena, riendo a carcajadas. Lleva un sombrero de fiesta colorido y sostiene una gran burbuja de jabón en sus manos, listo para hacerla estallar. A su lado, un dragón simpático con escamas multicolores, grandes ojos redondos y una sonrisa cálida, sopla burbujas de chicle que flotan a su alrededor. La escena ocurre en una cueva mágica, con paredes brillantes de colores vivos, donde destellos de luz bailan en las paredes. Estalactitas en forma de caramelos cuelgan del techo, y el suelo está cubierto de hojas doradas y flores brillantes. La situación principal muestra al yeti y al dragón contando historias divertidas a un grupo de animales graciosos: un zorro con gafas, un mapache bailarín y un ratón pequeño en tutú, todos riendo y aplaudiendo, creando una atmósfera festiva y alegre. reportar un problema con esta imagen

Capítulo 1: La cueva bailarina y el yéti bromista

En un rincón muy especial del bosquecito de Nubejuguete, había una cueva que nunca, nunca se quedaba quieta. Era una cueva juguetona, una cueva que cambiaba de forma. Por la mañana podía ser alta como una jirafa, por la tarde, redonda como una pelota, y por la noche, ¡parecía una casa de helados derritiéndose! Todos los animalitos del bosque la llamaban la cueva bailarina, porque siempre estaba moviéndose y haciendo cosquillas a quien cruzara su entrada.

Vivía cerca de la cueva un yéti muy simpático. Este yéti se llamaba Peluquín. Era muy peludo, suave y blanco como un copo de algodón, ¡pero sobre todo, era super divertido! Peluquín amaba contar historias graciosas. Siempre tenía una sonrisa grande y dos ojitos chispeantes que parecían decir: “¿Quieres oír un chiste?”

Un día, Peluquín decidió visitar la cueva bailarina. Caminó con sus grandes pies peludos, haciendo “pom, pom, pom” en el suelo blandito de hojas. Al llegar, la cueva le abrió la entrada como una gran boca de monstruo que se ríe: “JA JA JA”. Peluquín no tuvo miedo. Miró adentro y dijo:

—¡Cueva, prepárate! ¡Hoy te cuento la historia del yéti que perdió sus calcetines peludos!

La cueva, contenta, se estiró y se encogió, haciendo eco de las carcajadas de Peluquín. El yéti entró y empezó a contar su historia de calcetines perdidos. Cada vez que Peluquín decía “¡Oh no, mis calcetines peludos!”, la cueva se estrechaba, como si también estuviera buscando calcetines.

Pero de repente, algo burbujeó en el fondo de la cueva. “¡Blup, blup, blup!”. Una nube de burbujas de colores apareció, flotando por el aire. Cada burbuja era de un color diferente: roja, azul, amarilla, verde, rosa y naranja.

Capítulo 2: El dragón de las burbujas de chicle

Entre las burbujas, surgió un dragón grandote y simpático. Pero este dragón no era un dragón cualquiera. En vez de escupir fuego, ¡echaba burbujas de chicle por la nariz! Tenía escamas brillantes de todos los colores, ojos grandes y alegres, y una cola larga que hacía “pop” cuando la movía. Su nombre era Burbujón.

Burbujón miró a Peluquín y le dijo:

—¡Hola, yéti peludo! ¿Te gustan las burbujas?

Peluquín rió tan fuerte que le temblaron los bigotes.

—¡Claro que sí! Pero nunca había visto un dragón que lanzara burbujas en vez de fuego.

Burbujón hizo una súper burbuja y sopló fuerte. La burbuja era tan grande que Peluquín cabía adentro como si fuera una casa de cristal. El yéti reía y daba vueltas y vueltas, rebotando en las paredes suaves de la burbuja.

—¿Sabes contar historias graciosas, yéti? —preguntó Burbujón.

—¡Sí, y me encantaría contarte una!

Y Peluquín contó la historia de la rana con sombrero de flores que saltaba al revés. Burbujón rió tanto que las burbujas salieron disparadas y volaron hasta el techo de la cueva. Cuanto más reían, más burbujas salían.

De pronto, la cueva bailarina se movió. El suelo se onduló y las paredes cambiaron de color: primero rojo, después verde, luego azul. Parecía que la cueva quería unirse a la fiesta.

Peluquín, muy contento, dijo:

—¡Esto parece una fiesta! Pero… ¡no tenemos música!

Capítulo 3: Magia traviesa y risas desbordadas

El dragón Burbujón aplaudió con sus patitas.

—¡Yo puedo hacer magia! —anunció—. Puedo convertir cualquier cosa en música.

Sacó de su mochila una varita mágica de caramelo, toda pegajosa y reluciente. Cerró los ojos, agitó la varita y gritó:

—¡Música, ven aquí, que quiero bailar y reír!

Pero en vez de música, aparecieron un montón de patitos de goma que hacían “¡Cua cua cua!” Cada vez que uno saltaba, la cueva se encogía de la risa y Peluquín rodaba por el suelo, riendo y tratando de atrapar a los patitos.

Burbujón lo intentó otra vez. Agitó la varita y dijo:

—¡Ahora sí, que suene la banda!

Y de la varita salieron cientos de plumas rosadas que revoloteaban y hacían cosquillas a todos. Peluquín y Burbujón estornudaban de la risa y la cueva giró tan rápido que el techo quedó abajo y el suelo arriba… ¡por un momento todos anduvieron cabeza abajo!

—¡Esta magia es muy chistosa, Burbujón! —gritó Peluquín.

—¡Lo importante es que todos reímos juntos! —contestó el dragón.

La cueva entonces hizo un túnel secreto que olía a tarta de fresa. Peluquín y Burbujón siguieron el túnel y llegaron a una sala enorme llena de animalitos: un zorro con gafas, un ratón bailarín, una ardilla con tutú y un búho con bufanda. Todos esperaban algo especial.

Capítulo 4: El concurso más disparatado de la cueva

En el centro de la sala había un gran cartel: “¡Concurso de historias súper graciosas!” El búho con bufanda era el juez. Tenía una pluma enorme para escribir los nombres de los ganadores.

—¡Bienvenidos al concurso más divertido de la cueva bailarina! —anunció el búho—. Hoy queremos reír y pasarlo bien. ¡El que cuente la historia más divertida ganará el premio burbujeante!

Peluquín se puso nervioso, pero Burbujón le dio un empujón con la cola y le susurró:

—Recuerda, ¡tus historias hacen reír a todos!

Uno por uno, los animalitos contaron sus historias. El zorro con gafas habló de un peine que cantaba; el ratón bailarín contó cómo se escondió dentro de una bota y salió bailando claqué; la ardilla con tutú habló de su tutú que se inflaba como un globo. Todos reían y aplaudían.

Cuando llegó el turno de Peluquín, respiró hondo y dijo:

—Yo contaré la historia del día que un yéti se puso los calcetines de su abuela… ¡y todos se pusieron a bailar!

Contó cómo los calcetines tenían rayas de colores, olían a caramelo y hacían saltar a quien los llevaba. Pronto todos los animalitos se imaginaban con calcetines mágicos. Burbujón, emocionado, sopló una nube de burbujas que llenó la sala.

Al final, todos reían tanto que la cueva entera temblaba de alegría. El búho con bufanda se limpió las lágrimas de tanto reír y gritó:

—¡El ganador es… Peluquín, el yéti bromista!

Todos aplaudieron y Burbujón le puso una corona de burbujas en la cabeza. Pero Peluquín no se quedó con el premio solo. Lo partió en pedacitos de burbuja y los compartió con todos sus amigos.

—¡La alegría es mejor cuando se comparte! —dijo Peluquín.

La fiesta siguió con más historias, burbujas, bailes y magia disparatada. La cueva bailarina giraba y se estiraba, feliz de ver a todos tan contentos. Desde entonces, cada vez que alguien contaba una historia graciosa, la cueva cambiaba de color y lanzaba burbujas olor a chicle.

Y así, en la cueva que cambiaba de forma, con un yéti bromista y un dragón de burbujas, todos aprendieron que la risa y la amistad pueden convertir cualquier momento serio en una gran, gran fiesta llena de alegría, ternura y mucha, mucha diversión.

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Juguetona
Se refiere a algo que es divertido y que le gusta jugar.
Carcajadas
Risas muy fuertes y alegres.
Tutú
Es una falda corta y esponjosa que usan los bailarines.
Calcetines
Prendas de ropa que se usan en los pies, generalmente dentro de los zapatos.
Burbuja
Es una esfera de aire atrapada en un líquido que puede flotar.
Ilusión
Es una idea o imagen en la mente que parece real, pero no lo es.

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