Capítulo 1: La sonrisa de la capitana Sofía
Sofía se pone su gorra azul y su chaqueta brillante. Su sonrisa es grande y alegre. Sofía es piloto de avión. Le encanta volar por el cielo, ver las nubes suaves y sentir el viento.
Hoy, Sofía va a volar un avión muy grande. Tiene que llevar a muchas personas a un lugar bonito. Antes de subir, Sofía revisa el avión. Mira las alas, mira las ruedas y toca los botones. Sofía siempre dice: “Un piloto cuida el avión. Un avión feliz vuela mejor”.
Un niño pequeño, Leo, mira a Sofía con ojos curiosos. Leo lleva una mochila roja y una bufanda amarilla. Se acerca despacito y pregunta:
—¿Tú eres la jefa del avión?
Sofía ríe suave.
—Sí, Leo, yo soy la capitana. Yo piloto el avión y cuido a todos los pasajeros.
—¿Te gusta volar? —pregunta Leo.
—¡Me encanta! Volar es mi sueño. Desde pequeña, miraba los aviones y decía: “¡Un día yo volaré muy alto!”
Leo sonríe. Le gusta escuchar a Sofía.
Capítulo 2: Nubes traviesas
Sofía y Leo suben al avión. Sofía le muestra la cabina. Hay muchos botones y una ventana grande.
—Mira, Leo —dice Sofía—, estos botones son importantes. Aquí hablo con la torre de control y aquí muevo el avión.
De repente, el cielo se pone gris. Hay nubes grandes y el viento sopla fuerte. Sofía mira por la ventana y dice tranquila:
—Hoy tenemos un pequeño problema. El clima ha cambiado. Hay muchas nubes y lluvia. Pero no te preocupes, Leo. Yo sé qué hacer.
Leo la mira con confianza.
—¿Tienes miedo?
—No, Leo. Los pilotos aprendemos a volar con lluvia y viento. Yo escucho a la torre, miro mis instrumentos y busco el camino más seguro para todos.
Sofía habla por el micrófono:
—Pasajeros, soy la capitana Sofía. Hay nubes y lluvia, pero yo los cuidaré. Todo estará bien.
Capítulo 3: Un vuelo especial
Sofía guía el avión con mucho cuidado. Habla suave, mira los botones y sonríe a Leo.
—A veces, volar es una aventura. Cada vuelo es diferente. Cada día aprendo algo nuevo.
Las nubes se van. Sale el sol y el cielo está azul otra vez. Leo mira por la ventana y ve la tierra pequeñita.
—¡Estamos volando muy alto! —grita Leo.
—Sí, Leo. Volar es mágico. Por eso me gusta ser piloto. Ayudo a las personas a llegar a sus sueños.
Cuando el avión aterriza, Sofía y Leo se dan la mano.
—Gracias, capitana Sofía. Yo también quiero volar algún día.
—Tú puedes, Leo. Solo tienes que soñar y aprender. Yo te enseñaré todo lo que sé.
Y el avión descansa, feliz, esperando su próxima aventura.