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Cuento del Ramadán 5/6 años Lectura 8 min.

Estrellas, frutas y paciencia

Amina y Leïla, dos niñas de seis años —una de ellas en silla de ruedas— preparan una ensalada para la celebración del Aïd y viven una tarde de paciencia, disciplina y ternura mientras comparten historias y música con su familia bajo un cielo lleno de imaginación.

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Hay tres personas: Amina, niña de 6 años de piel clara y pelo negro corto, sentada en una pequeña silla a la izquierda de la mesa con un gran bol colorido de trozos de fresa, mango y kiwi, sonriendo; Leïla, niña de 6 años de piel morena y cabello trenzado largo, de pie a la derecha ofreciendo una gran cuchara amarilla para servir la ensalada y con una expresión risueña y una rodajita de plátano cerca de la nariz; y la abuela, mujer de 70 años con pelo gris recogido y vestido floreado, sentada al fondo a la derecha con las manos juntas mirando con ternura. Escena en un patio exterior al crepúsculo con una mesa pequeña con mantel a rayas, guirnaldas de farolillos, maceta de menta y pasteles junto al bol; las niñas sirven una gran ensalada de frutas para la fiesta del Aid en un ambiente cálido y acogedor, colores vivos de las frutas y cielo rosa-azulado. reportar un problema con esta imagen

Capítulo 1

Amina mezcla trozos de manzana con cucharadas de miel. A su lado, Leïla corta plátanos y ríe cuando una rodaja cae en su nariz. Hoy es Aïd al-Fitr y ellas han decidido preparar una ensalada de frutas para toda la familia. Les gusta hacer las cosas simples y bonitas.

Amina tiene seis años y manos que se mueven con cuidado. Leïla también tiene seis y una risa que parece campana. Amina usa una silla con ruedas, pero eso no cambia su curiosidad ni su energía. Juntas en la cocina, ponen trozos de fresa, naranja, mango y kiwi en un bol grande. Cada fruta tiene su color: rojo, naranja, amarillo, verde. Parecen confetis suaves.

Siguen una pequeña lista que ellas mismas hicieron la noche anterior. Primero lavan las frutas. Segundo, cortan con un cuchillo de plástico bajo la mirada de mamá. Tercero, mezclan con una cuchara grande. La lista les ayuda a recordar y a no apresurarse. Amina cuenta en voz baja: “Primero, calma”. Leïla repite y ambas sonríen. Esa calma es parte de su autodisciplina: decidir, cuidar y seguir lo acordado.

Mientras mezclan, la cocina se llena de aromas dulces. La abuela pone una bandeja con galletas decoradas, pero las niñas acuerdan guardarlas para después de la oración. Decidir esperar les parece como plantar una pequeña semilla de orgullo: saben que la espera hace que el momento sea más brillante.

Capítulo 2

Cuando la ensalada está lista, llevan el bol al patio. El cielo todavía tiene luz, pero ya se cuelan colores suaves: rosa claro cerca del horizonte, azul profundo más arriba. Amina mira el cielo y dice: “Hoy el cielo parece una sábana pintada.” Leïla se tumba en la hierba para mirar las nubes pasar.

Las familias del barrio se preparan para la celebración. Se oyen risas, pasos y el tintinear de platos. Algunas personas colocan faroles en las ventanas. Amina y Leïla decoran una mesa con servilletas de colores y unas ramitas de menta para el aroma. Lo hacen con mimo y paciencia. Cada movimiento tiene un propósito.

Mientras tanto, descubren algo curioso: el cielo de la tarde cambia como si contara historias. Al principio solo hay un círculo naranja donde se esconde el sol. Después aparecen pequeñas nubes que parecen barcos suaves navegando. Leïla señala una nube que, con imaginación, se convierte en un gato dormido. Amina inventa que el viento escribe palabras invisibles que solo los niños pueden leer.

La autodisciplina vuelve a aparecer en la forma en que se organizan. Antes de cantar y jugar, deciden ayudar a recoger las sillas y traer agua para los mayores. No es una obligación pesada; es una elección alegre. Amina empuja su silla hasta la mesa y coloca el bol con cuidado. Leïla ofrece su mano para pasar platos con paciencia. Las manos de las niñas se mueven con ritmo, como una canción que aún no han cantado.

De pronto, una pequeña brisa trae una historia: un vecino cuenta cómo, cuando era niño, esperaba el sonido del tambor para salir a saludar. Escuchar esa historia calienta el corazón de las niñas. Entienden que las celebraciones son también recuerdos compartidos.

Entonces, el cielo comienza a oscurecer en capas suaves. Un primer brillo de estrella se enciende como una linterna tímida. Amina suspira y dice: “¿Ves? El cielo nos acompaña.” Leïla asiente y añade que las estrellas parecen notas de una canción que todavía no terminó.

Capítulo 3

La noche llega con luz de faroles y voces que se acercan. La familia se reúne alrededor de la mesa. Hay abrazos blandos y palabras cariñosas. Amina y Leïla sirven la ensalada con sonrisas. Cada cucharada es un pequeño acto de amor. La abuela prueba una fresa y cierra los ojos: “Qué bueno”, dice suavemente. Eso hace que las niñas se sientan orgullosas.

Antes de comer, recuerdan cómo durante el mes pasado practicaron la paciencia. Hubo días en los que se despertaron antes del amanecer, otros en los que esperaron el momento para compartir. Aprender a esperar, a ayudar sin quejarse y a cumplir pequeñas tareas les dio una fuerza tranquila. Esa fuerza se convierte en una luz que se nota en sus ojos.

Tras la comida, salen al patio. El cielo ahora está lleno de estrellas claras. Amina y Leïla traen una pequeña manta y se sientan juntas. Hablan de los colores que vieron en la tarde, del gato de nube y de la canción que parece escribirse en el aire. Juegan a nombrar constelaciones con nombres divertidos: “El Cuchillo de Mango”, “La Nube Bailarina”, “La Luna que Sonríe”.

De repente, un mosquito travieso les toca la oreja y Leïla hace una pequeña danza que hace reír a Amina. La risa suena como campanillas en la noche. La abuela les ofrece té con menta y un pequeño dulce. Las niñas deciden compartir la golosina en tres partes: una para ellas, otra para mamá y otra para el hermano pequeño. Repartir es otra forma de disciplina afectuosa: pensar en los otros antes de tomarlo todo.

Cuando la luna se asoma y el cielo se vuelve aún más profundo, un vecino saca una guitarra pequeña. Empieza a tocar acordes suaves. Todos guardan silencio porque la música se siente como una caricia. Amina y Leïla se miran. La música les invita a cantar una canción sencilla que conocen de memoria, una canción que han entonado en mañanas y noches compartidas.

La primera estrofa sale tímida, luego más firme. La melodía es sencilla, con palabras que hablan de luz, de espera y de manos que ayudan. A cada verso, las niñas sienten que el cielo escucha. Las estrellas, como pequeñas linternas, parpadean al compás de la voz. Algunas notas suben como pájaros; otras bajan como hojas que duermen.

Al terminar la canción, todos aplauden suave. Las palmas suenan como lluvia ligera. Amina apoya la cabeza en el regazo de Leïla. El sonido se hace pequeño y redondo. Poco a poco, la música baja de volumen. La guitarra toca los últimos acordes como quien cierra un libro favorito.

Antes de ir a dormir, las niñas miran una última vez el cielo. La luna parece sonreírles. Amina piensa en la lista que las ayudó a cocinar: lavarse las manos, cortar con cuidado, compartir. Leïla piensa en la nube gata y en la danza del mosquito. Ambas sienten un calor dulce en el pecho: la satisfacción tranquila de haber decidido bien.

La noche las envuelve con calma. Desde la casa, llega un susurro de voces que recuerdan historias y deseos de paz. La canción sigue en el aire, apenas un hilo de sonido que se apaga. Es como si el mundo respirara despacio y dijera: “Buen trabajo, pequeñas.” Las estrellas parpadean una vez más y el canto se va apagando, hasta quedar solo un eco que se duerme con ellas.

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Aïd al-Fitr
Una fiesta musulmana que celebra el fin del mes de ayuno.
Ensalada
Plato con trozos de frutas o verduras mezcladas.
Confetis
Pequeños papeles de colores que se tiran en fiestas.
Autodisciplina
Capacidad de obedecer reglas y cuidarse sin que otros lo digan.
Horizonte
Línea donde el cielo parece tocar la tierra o el mar.
Brisa
Viento suave y fresco que se siente en la piel.
Constelaciones
Grupos de estrellas que las personas imaginan con formas.
Melodía
Serie de sonidos que forman una canción fácil de recordar.
Compás
Ritmo o pulso que marca cómo se toca una canción.
Regazo
Parte de las piernas donde te puedes apoyar sentado.

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