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Cuento de Arqueólogo 3/4 años Lectura 5 min.

El susurro del campo dorado

Martín, un joven arqueólogo, explora un campo dorado en busca de historias dormidas en la tierra, utilizando su libreta y su aparato de coordenadas para registrar sus descubrimientos. Mientras trabaja con paciencia y cuidado, se conecta con el pasado y promete regresar para continuar su investigación.

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Un hombre arqueólogo, llamado Martín, está en el centro de la imagen. Tiene una gran sonrisa cálida, cabello castaño ligeramente despeinado y lleva un amplio sombrero de paja. Está agachado, sosteniendo una brocheta suave en una mano y un pequeño trozo de cerámica colorida en la otra, con ojos brillantes de curiosidad. Cerca, un niño de 6 años, con cabello rubio y ojos azules, observa con fascinación. Lleva una camiseta a rayas y un pantalón corto, y sostiene una pequeña pala de plástico, listo para ayudar a Martín en su descubrimiento. El escenario es un campo dorado, bañado por la suave luz del sol poniente. Hierbas altas se mecen suavemente con el viento, y flores silvestres coloridas salpican el suelo. En el fondo, un gran árbol majestuoso se alza, sus ramas extendidas ofrecen sombra. La situación principal muestra a Martín limpiando delicadamente el suelo alrededor del trozo de cerámica, con una expresión de concentración y asombro. El niño, emocionado, observa atentamente, listo para aprender y descubrir los secretos de la tierra. reportar un problema con esta imagen

El campo dorado

En el campo dorado, Martín camina despacito.

El sol es tibio.

El viento es suave.

La tierra huele a pan.

Martín es arqueólogo.

Le gustan los misterios tranquilos.

No busca oro ni tesoros brillantes.

Busca historias dormidas en la tierra.

Tiene un sombrero ancho.

Tiene una mochila ligera.

Dentro hay una libreta, un lápiz, una lupa, una brocha, una palita.

Y un aparato pequeño que hace bip.

Ese aparato dice dónde estamos.

Dice números que se llaman coordenadas.

Hoy, Martín quiere registrar coordenadas precisas.

Ese es su gran objetivo.

Encuentra un lugar bonito.

Hay piedritas en círculo.

Hay tierra clara y tierra oscura.

Martín no corre.

Martín respira.

Martín observa.

“Hola, tierrita”, dice Martín muy bajito.

“No te voy a lastimar”, susurra.

“Voy a escucharte”, dice también.

Con cuerdas hace un cuadrado.

Un cuadrado con cuatro estacas.

Así sabe dónde mira.

Así sabe dónde anota.

“Orden y calma”, dice sonriendo.

Martín toma la brocha.

La brocha es suave como una pluma.

Limpia la tierra despacito, despacito.

No pica, no raspa.

No quiere romper nada.

Encuentra un trocito de cerámica.

Tiene puntitos rojos.

Brilla un poquito con el sol.

“Hola, pedacito antiguo”, dice Martín.

“Gracias por aparecer”, dice contento.

Saca la libreta.

Saca el lápiz.

Dibuja el cuadrado.

Dibuja el trocito.

Hace un pequeño mapa.

Ahora escucha el bip bip del aparato.

El aparato muestra números.

Martín lee despacio.

“Estas son las coordenadas”, dice.

“Voy a anotarlas con cuidado.”

Escribe los números exactos.

Los repite en voz baja.

Así no se pierden.

Así sabemos el lugar preciso.

“Bip”, responde el aparato.

“Gracias, compañero”, dice Martín y ríe.

El trabajo del arqueólogo es lento.

El trabajo del arqueólogo es amable.

No se lleva las cosas a casa.

Las cuida, las etiqueta, les pone un papel con su nombre y sus coordenadas.

A veces van al museo.

A veces al laboratorio, para mirarlas con una lupa grande.

Todo se comparte para que todos aprendan.

Martín pone el trocito en una bolsa suave.

Dentro va un papel.

En el papel escribe la fecha.

Escribe el cuadrado.

Escribe las coordenadas precisas.

Eso es muy importante.

Eso cuenta la historia del lugar.

El trueno lejano

El cielo cambia un poquito.

Una nube se estira como algodón.

Se oye un sonido gordito, muy lejos.

GRRRRUM.

Martín mira al cielo y sonríe.

“Es solo un trueno lejano”, dice.

“Como un tambor gigante allá, allá.”

No hay prisa.

No hay miedo.

La nube pasa despacio.

Por si llueve, Martín cubre el suelo con una lona.

La lona es como una mantita para el sitio.

Así las cosas descansan bien.

Así la tierra está tranquila.

“Todo bien, tierrita”, susurra.

“Todo seguro, todo seco.”

Se escucha un pajarito.

Se escucha el viento en las hierbas.

El trueno se aleja.

GRUM… y silencio.

Martín sigue su trabajo.

Mide con una cinta.

“Un… dos… tres pasitos”, dice y anota.

Toma una foto.

Hace otro dibujo.

Escribe más números.

Cada número es un punto en el mapa.

Cada punto es una pista del pasado.

“¿Dónde estás en el mapa?”, pregunta Martín.

“Aquí”, dice el aparato con su bip.

“Muy bien”, responde él, contento.

Promesa de volver

La tarde se vuelve dorada.

El campo huele a hierba y a descanso.

Martín cierra la bolsa con el trocito.

Aprieta el lápiz en la libreta.

Revisa sus notas.

Lee sus coordenadas.

Las lee otra vez, despacito.

Todo en orden.

Todo claro.

Guarda la brocha.

Guarda la palita.

Dobla la lona con cuidado.

Toca la tierra con la mano.

Está tibia.

Parece que respira suave.

“El trabajo del arqueólogo es escuchar y cuidar”, dice muy bajito.

“Es mirar, medir y anotar.”

“Es contar historias verdaderas, con paciencia.”

El sol se esconde detrás de un árbol.

Un conejo asoma y luego se va.

El viento dice shhh, shhh.

Es hora de descansar.

Martín se pone el sombrero.

Se cuelga la mochila.

Mira su cuadrado con cariño.

Mira las estacas, las cuerdas, el mapa.

“Gracias por hoy”, dice.

“Gracias por tus secretos.”

Da un paso y se detiene.

Vuelve a mirar el lugar.

Sonríe.

“Prometo volver mañana”, susurra.

“Volveré con mi brocha, mi libreta y mi aparato de coordenadas.”

“Volveré despacito, para seguir aprendiendo.”

GRRRum, muy lejos, como un bostezo del cielo.

El campo se estira, se acurruca, descansa.

Martín camina suave, suave.

La historia duerme un poquito.

Y Martín también, con su promesa de volver.

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Arqueólogo
Persona que estudia las cosas antiguas que han sido enterradas en la tierra.
Coordenadas
Números que indican una posición exacta en un mapa.
Cerámica
Material duro que se hace con barro y se usa para hacer platos y tazas.
Mapa
Imagen que muestra un lugar y sus características.
Mantita
Capa suave que se usa para cubrir algo y darle calor o protección.
Medir
Determinar el tamaño o la distancia de algo con herramientas.
Misterios
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