La visita al jardín mágico
En un pequeño pueblo, había un jardín mágico lleno de flores de colores y árboles altos. Cuatro amigas, Ana, Julia, Marta y Sofía, adoraban jugar allí. Ana siempre iba en su silla de ruedas, y sus amigas la ayudaban a moverse por el jardín.
Un día, mientras jugaban, Ana notó algo extraño. "¡Miren, chicas!", dijo señalando el suelo. "Hay mucha basura por aquí". Julia se acercó y vio papeles y botellas tirados entre las flores. "¡Oh, no! Esto no está bien", dijo preocupada.
Sofía sugirió, "¿Y si limpiamos el jardín? Podemos hacerlo bonito otra vez". A todas les pareció una gran idea. Marta sonrió y dijo, "¡Sí, hagámoslo! Así las flores estarán felices".
La limpieza divertida
Las cuatro amigas empezaron a recoger la basura. Ana, aunque estaba en su silla de ruedas, recogía con una pinza especial que le había dado su mamá. Julia y Marta llevaban bolsas para poner los papeles y las botellas. Sofía cantaba una canción mientras todas trabajaban juntas.
"¡Miren cuántas cosas hemos recogido!", exclamó Marta, mirando las bolsas llenas. "¡El jardín ya se ve mucho mejor!", añadió Julia contenta.
Mientras limpiaban, encontraron una pequeña mariquita que se había escondido bajo una hoja. "¡Hola, pequeña amiga!", dijo Sofía con una sonrisa. "Estamos aquí para cuidar tu casa".
El jardín feliz
Después de un rato, el jardín estaba limpio y bonito otra vez. Las niñas se sentaron bajo un árbol para descansar. "¡Hemos hecho un gran trabajo!", dijo Ana orgullosa.
"Sí, y aprendimos que cuidar la naturaleza es muy importante", añadió Julia. "Si todos cuidamos nuestro planeta, será un lugar mejor para todos", dijo Marta.
De repente, un arcoíris apareció en el cielo. "¡Miren qué bonito!", exclamó Sofía. Las cuatro amigas se miraron y sonrieron, sabiendo que habían hecho algo especial.
Desde ese día, las niñas visitaban el jardín cada semana para asegurarse de que estuviera limpio. Y siempre recordaban que, aunque fueran pequeñas, podían hacer grandes cosas para cuidar la naturaleza.