Pablo se despertó y miró por la ventana. "Hoy es mi cumpleaños", susurró con una sonrisa. Pero nadie dijo nada. Mamá, papá y su hermanita parecían ocupados. Pablo se puso un poco triste.
Salió al jardín y vio a su amigo Leo jugando con sus bloques. "Hola, Leo", dijo Pablo. "¿Sabes qué día es hoy?" Leo sonrió misteriosamente. "No lo sé, Pablo. Vamos al parque."
Caminaron al parque, donde vieron a Susana y a Marta jugando con una pelota. "¡Hola, Pablo!" dijeron las niñas, riendo. "¡Vamos a jugar!"
Pablo jugaba, pero pensaba: "Nadie recuerda mi cumpleaños".
De repente, escuchó: "¡Sorpresa!" Todos los amigos de Pablo estaban allí. Habían globos, un pastel, y muchas risas. "¡Feliz cumpleaños, Pablo!" gritaron.
Pablo sonrió feliz. "Gracias, amigos. Este es el mejor día."