En un hermoso parque, un niño llamado Lucas estaba muy emocionado. ¡Hoy era su cumpleaños! TenĂa un gorro de fiesta en la cabeza y una gran sonrisa.
—¡Feliz cumpleaños, Lucas! —gritaron sus amigos, Tomás y Mateo. Ellos también llevaban gorros de colores.
Lucas mirĂł a su alrededor. HabĂa globos azules y amarillos en los árboles. ¡QuĂ© bonitos!
—¡Vamos a jugar! —dijo Lucas, saltando de alegrĂa.
Primero, jugaron a la pelota. La pelota rebotaba y todos reĂan.
—¡Pásame la pelota! —gritĂł Tomás. Lucas la lanzĂł con fuerza. ¡Bum! La pelota cayĂł en un charco. ¡Splash! Todos se mojaran y se reĂan más.
Luego, encontraron un gran pastel en una mesa. Lucas dijo:
—¡Miren! ¡Un pastel!
Mateo corriĂł hacia el pastel.
—¡Vamos a comerlo! —dijo.
Pero, ¡sorpresa! El pastel tenĂa una vela enorme.
—¡A soplar la vela! —gritaron.
Lucas soplĂł y la vela se apagĂł. Todos aplaudieron.
—¡Hurra, Lucas! —dijeron.
La tarde fue mágica, llena de risas y juegos. Lucas sonrió y pensó:
—¡Los cumpleaños son maravillosos!
Y asĂ, entre juegos y sorpresas, Lucas, Tomás y Mateo disfrutaron de un dĂa especial lleno de alegrĂa. ¡Fin!