El pequeño Lucas estaba muy emocionado. ¡Hoy era su cumpleaños! Tenía dos años y todos sus amigos venían a la fiesta. La casa de Lucas estaba decorada con globos de colores. ¡Rojo, azul, verde y amarillo! Y había un gran pastel en la mesa. ¡Qué delicioso!
“Mmm, pastel de chocolate”, dijo Lucas, sonriendo. Su mamá le dijo: “¡Pronto lo probaremos, Lucas!”
Los amigos de Lucas llegaron uno a uno. Sara llegó con un gorro de fiesta. “¡Feliz cumpleaños, Lucas!”, gritó. Pablo trajo un regalo. “¡Mira, es para ti!” Lucas abrió el regalo y encontró un juguete muy divertido. “¡Gracias, amigos!”
Pero algo mágico sucedió. De repente, un pequeño conejo blanco apareció en el jardín. “¡Hola, Lucas!” dijo el conejo. Lucas se asombró. “¿Un conejo que habla?”
El conejo sonrió. “Sí, soy Benny, el conejo mágico. He venido a celebrar tu cumpleaños. ¡Vamos a jugar!”
Todos los niños aplaudieron. “¡Sí! ¡Juguemos!” dijo Lucas. Benny llevó a los niños al jardín y jugaron a saltar y correr. “¡Salta como yo!” decía Benny. Lucas saltaba alto y reía.
Después de jugar, todos se sentaron a comer pastel. “¡Qué rico!” dijo Lucas. “¡Feliz cumpleaños, Lucas!” gritaban todos.
Lucas sonrió con alegría. “Hoy es un día muy especial”. ¡Y con un conejo mágico y amigos, su cumpleaños fue perfecto!