Capítulo 1: Las tres amigas
En un barrio lleno de árboles y flores, vivían tres amigas: Lila, Mia y Sara. Lila tenía el pelo rizado y siempre sonreía. Mia le encantaba dibujar y tenía una gran imaginación. Sara era muy curiosa y siempre hacía preguntas.
Un día, mientras jugaban en el parque, Lila dijo: “¡Chicas, miren! Hay mucha basura en el suelo.” Mia miró con atención y exclamó: “¡Es verdad! Eso no está bien.” Sara se acercó y preguntó: “¿Por qué hay basura aquí?”
Lila pensó un momento y respondió: “Porque algunas personas no cuidan el parque. Pero nosotras podemos ayudar.” Las tres amigas se miraron con emoción. “¡Sí! ¡Vamos a hacer algo!” dijeron al unísono.
Capítulo 2: La misión de limpieza
Al día siguiente, Lila, Mia y Sara llevaron bolsas de basura y guantes. “¡Es hora de limpiar!” dijo Lila. “¡Sí!” gritaron las otras dos. Comenzaron a recoger la basura del suelo. “Mira esta botella, Lila,” dijo Mia. “No debería estar aquí.” “Es verdad, Mia. Debe ir a un lugar especial,” contestó Lila.
Sara encontró un papel arrugado y preguntó: “¿Dónde va esto?” “A la bolsa de reciclaje,” explicó Mia. “Así ayudamos a la Tierra.” Las tres amigas trabajaron juntas, riendo y hablando. “¡Qué divertido es ayudar!” dijo Sara.
Después de un rato, el parque se veía más limpio y bonito. “¡Lo logramos!” celebraron. Se sentaron en el césped y miraron su trabajo. “El parque está feliz,” dijo Lila. “Y nosotras también,” agregó Mia.
Capítulo 3: La fiesta del parque
Unas semanas después, los vecinos decidieron hacer una fiesta en el parque. “¡Es para celebrar que nuestro parque está limpio!” dijo el señor Juan, el vecino. Todos trajeron comida y juegos. Lila, Mia y Sara estaban muy emocionadas.
“¡Miren, chicas! Hay un concurso de dibujos sobre la naturaleza,” dijo Mia. “Quiero participar,” respondió Lila. “Yo también,” dijo Sara. Las tres amigas pintaron flores, árboles y animales. Sus dibujos eran coloridos y hermosos.
Durante la fiesta, el señor Juan anunció: “Las ganadoras del concurso son… ¡Lila, Mia y Sara!” Las chicas saltaron de alegría. “¡Gracias! ¡Nos encanta cuidar la naturaleza!” gritaron.
Al final del día, las amigas se sintieron muy felices. “Hicimos un buen trabajo,” dijo Lila. “Sí, y podemos seguir cuidando nuestro parque,” añadió Sara. “Juntas somos fuertes,” concluyó Mia.
Desde ese día, Lila, Mia y Sara siguieron protegiendo su entorno. Aprendieron que todos pueden hacer algo por la Tierra. Y cada vez que veían un parque limpio, sonreían, sabiendo que su esfuerzo había valido la pena.