Cargando...
Cuento sobre una emoción 5/6 años Lectura 8 min.

Pablo y el volcán de emociones

Pablo, un niño que se siente enojado por no poder ir al parque, aprende a reconocer y manejar sus emociones con la ayuda de su madre y su primo Tomás, descubriendo que expresar sus sentimientos es importante. A lo largo de su día, encuentra formas creativas para calmar su enojo y se da cuenta que no está solo.

Descargar este cuento en PDF

¡Ideal para compartir o imprimir este cuento!

Descargar el e-book (.epub)

Lea este cuento en su lector de libros electrónicos.

Un niño de 6 años, con cabello castaño desordenado y ojos brillantes, está en el centro de la imagen, con la cara roja y el ceño fruncido, expresando una fuerte emoción de enojo. Lleva una camiseta azul brillante y un short amarillo, con zapatillas verdes. A su lado, su mamá, una mujer de unos treinta años con cabello largo y castaño, lo mira con ternura, con los brazos abiertos, lista para darle un abrazo reconfortante. Ella viste un vestido rosa y un cárdigan beige. El decorado se desarrolla en una habitación luminosa, con paredes pintadas de amarillo claro, juguetes esparcidos por el suelo y un gran dibujo colorido colgado en la pared, que representa un sol sonriente. La situación principal muestra al niño, con los puños apretados y mirada decidida, expresando su descontento por la cancelación de su salida al parque, mientras su mamá intenta calmarlo con una sonrisa cálida y gestos reconfortantes. reportar un problema con esta imagen

Capítulo 1: Una noticia inesperada

Era una mañana soleada. El cielo estaba azul, las nubes eran como algodones y los pájaros cantaban en los árboles. Pablo, un niño de seis años, desayunaba tostadas con mermelada y jugo de naranja. Su mamá preparaba su mochila para ir al parque.

—¡Hoy iremos al parque, Pablo! —decía mamá sonriendo—. ¡Jugaremos y tendremos un picnic!

Pablo estaba muy contento. Imaginaba los columpios, la arena brillante y los patitos en el lago. Se puso su sombrero rojo y sus zapatillas verdes, saltando de alegría.

Pero de repente, el teléfono sonó. Mamá contestó y escuchó en silencio. Luego, se acercó a Pablo y habló despacio.

—Pablo, tengo una noticia. Hoy no podemos ir al parque. Tu primo Tomás está enfermo y vamos a visitarlo para llevarle su comida favorita.

Pablo se quedó quieto. Sus manos apretaron fuerte la mochila. Sintió su cara ponerse roja y caliente. Sus ojitos brillaron, pero no de felicidad.

—¡Pero yo quería ir al parque! —gritó Pablo—. ¡Habías prometido!

Mamá lo miró con cariño y le acarició el brazo.

—Lo sé, Pablo. Pero tu primo nos necesita hoy.

Pablo sentía algo raro dentro. No era tristeza ni miedo. Era como un volcán en su barriga, que quería explotar.

—¡No quiero ir! —dijo Pablo fuerte. Pisoteó el suelo y lanzó la mochila al rincón.

Mamá se agachó para estar a su altura. Su voz era suave.

—Pablo, veo que estás enojado. ¿Te sientes así?

Pablo, cruzando los brazos, murmuró:

—Sí… Estoy enojado. Mucho.

Mamá lo abrazó.

—A veces nos enojamos cuando las cosas no salen como queremos. Es normal sentir enojo. Pero vamos a respirar juntos.

Pablo no quería respirar. Solo quería gritar. Pero la voz de mamá era como una manta cálida.

—Respira conmigo: uno, dos, tres… Inspira. Uno, dos, tres… Expira.

Poco a poco, el volcán en la barriga de Pablo se calmó, aunque seguía triste y un poco furioso.

Capítulo 2: Un paseo diferente

Pablo, aunque no quería, se puso la chaqueta y subió al coche con mamá. El camino era largo. Por la ventana, los árboles pasaban rápido como pinceles verdes. Pablo tenía los puños cerrados.

—No tengo ganas de hablar —pensó—. Estoy enojado.

Mamá puso música suave. Pablo miró su reflejo en la ventana. Su cara estaba seria, sus cejas fruncidas como gusanos enfadados.

De pronto, mamá preguntó:

—Pablo, ¿puedes contarme cómo se siente el enojo?

Pablo pensó un rato. Era difícil explicarlo.

—Es como… es como si mi corazón fuera un tambor que hace “pum, pum, pum”. Y me dan ganas de gritar o de llorar. Siento mi cara caliente y no quiero hablar con nadie.

Mamá asintió.

—Eso es enojo. El enojo es una emoción fuerte. Todos la sentimos a veces. Y cuando la reconoces, puedes elegir qué hacer.

Pablo miró su mano, apretando un peluche azul.

—¿Y qué hago con mi enojo, mamá?

Mamá sonrió.

—Puedes hablar, respirar, dibujar lo que sientes, saltar en el suelo, o pedir un abrazo.

Pablo pensó en los colores. Si el enojo fuera un color, sería rojo. Muy rojo.

Llegaron a la casa de su primo Tomás. Tomás estaba en la cama, con una manta amarilla y la cara pálida.

—Hola, Pablo —dijo Tomás con voz bajita—. Me alegra verte.

Pablo sintió el volcán otra vez, pero más pequeño. Tomás le mostró sus dibujos de monstruos. Pablo vio que uno tenía la cara roja y los dientes apretados.

—¿Ese monstruo está enojado? —preguntó Pablo.

Tomás asintió.

—Sí. Se llama Rabietín. Cuando me siento mal y no puedo salir a jugar, a veces me pongo como él. Pero si le hablo y le digo que todo va a estar bien, el monstruo se calma.

Pablo sonrió, curioso.

—¿Puedo dibujar mi monstruo también?

Tomás le prestó colores y juntos dibujaron monstruos. El de Pablo tenía la barriga como un volcán y la cara roja muy grande.

—Este es mi monstruo Enojón —dijo Pablo.

Tomás y Pablo se rieron. Mamá los miró con ternura.

Capítulo 3: Nombrar y calmar las emociones

Después del almuerzo, Pablo y Tomás jugaron a inventar historias con sus monstruos. Había monstruos que gritaban y otros que bailaban para calmarse.

Pablo estaba emocionado.

—Mira, Tomás, si Enojón se pone rojo, puede saltar diez veces y luego pintarse de azul para estar tranquilo.

Tomás aplaudió.

—¡Buena idea! Yo le hago cosquillas a Rabietín y se ríe mucho.

Mamá trajo galletas y jugo. Pablo se sentó a su lado.

—Mamá, hoy aprendí que el enojo puede salir dibujando y hablando. Antes solo quería gritar, pero ahora me siento mejor.

Mamá le sonrió y le acarició el cabello.

—Estoy orgullosa de ti, Pablo. Aprendiste a reconocer tu emoción. Cuando nombro mi enojo, puedo entenderlo y calmarlo.

Pablo cerró los ojos.

—Si algún día vuelva a sentirme enojado… —dijo despacio—, intentaré respirar, hablar, dibujar… o pedir un abrazo.

Mamá le dio un abrazo apretado.

—Siempre puedes hablar de tus emociones. No estás solo, Pablo.

Pablo miró a Tomás, que saludaba con su monstruo verde.

—Cuando esté enojado, recordaré que es normal y pasará.

Mamá le contestó:

—Eso es, hijo. El enojo no es malo. Solo nos avisa que algo no nos gusta. Lo importante es cómo lo expresamos.

Pablo asintió y miró por la ventana. El sol brillaba más fuerte. Se sentía tranquilo, como si el volcán se hubiera dormido.

Capítulo 4: Un nuevo día con alegría

Al día siguiente, Pablo desayunó con mamá. El olor a tostadas llenaba la cocina. Esta vez, mamá tenía una sorpresa.

—Hoy sí iremos al parque, Pablo. ¿Estás listo?

Pablo gritó de alegría y abrazó fuerte a su mamá.

Salieron al parque. Los columpios se mecían suaves, la arena era dorada y los patitos nadaban tranquilos. Pablo jugó, corrió, construyó castillos y se tiró por el tobogán.

Recordó el enojo de ayer, el monstruo Enojón y el volcán en su barriga. Pero ahora se sentía ligero, como una pluma en el aire.

Se acercó a mamá y le dijo:

—A veces me enojo, pero ahora sé qué hacer. Puedo respirar, hablar, dibujar o pedir ayuda. Soy valiente con mis emociones.

Mamá le sonrió y juntos miraron el cielo azul.

—Estoy muy orgullosa de ti, Pablo. Siempre que sientas algo fuerte dentro, puedes contármelo. Tus emociones son parte de ti.

Pablo se sintió feliz por dentro. Había aprendido a conocer el enojo, a nombrarlo y a calmarlo. Y ahora, el parque era aún más bonito.

Ese día, Pablo regresó a casa cansado y sonriente. Antes de dormir, recordó los monstruos, el volcán rojo y el abrazo de mamá.

—Mañana puede haber sorpresas… —pensó Pablo—. Y yo estaré listo para mis emociones.

Así, con el corazón tranquilo y una gran sonrisa, Pablo se quedó dormido, soñando con parques, monstruos divertidos y días llenos de alegría y comprensión.

FIN

Sin publicidad 3€ por mes

¿Desea una lectura sin interrupciones? Apoye a Oh My Tales, elimine todos los anuncios y disfrute de otras ventajas incluidas desde 3€ al mes.

Ver los planes y tarifas
Compartir

reportar un problema con este cuento

¿Qué pensaste de este cuento?

Dén su opinión asignando una nota a este cuento según lo que usted y/o su hijo piensan al respecto. ¡Gracias de antemano!

¡Gracias! ¡Su calificación ha sido tomada en cuenta!

El cuestionario: ¿has entendido bien el cuento?

Noticia
Información nueva que se comunica a alguien.
Enojado
Sentimiento de descontento o rabia.
Murmurar
Hablar en voz muy baja, casi sin que se escuche.
Dibujo
Representación gráfica de algo hecha con lápiz, colores o pintura.
Emociones
Sentimientos que experimentamos, como la alegría, tristeza o enojo.
Sorpresas
Cosas inesperadas que pueden causar alegría o sorpresa.

¡Crea un cuento mágico y único para su hijo!

Cree una aventura personalizada en solo unos minutos donde su hijo se convierte en el héroe. ¡Con nuestra herramienta exclusiva, es fácil, gratuito y divertido!

Crear un cuento

Temas relacionados con este cuento :

amistad alegría familia hogar emoción dibujo monstruo

Descargue este cuento:

Descargar este cuento en PDF Descargar el e-book (.epub)

Para leer a continuación en Cuentos sobre las emociones para 5/6 años

¡Recibe nuevos cuentos cada domingo por la noche!

Reciba 7 cuentos emocionantes y cautivadores, adaptados a la edad y gustos de su hijo, cada domingo a las 17h*. ¡Es gratis y garantizado sin spam!
*Correo enviado a las 17h, hora de Europa Central (CET).
No nos gusta tampoco el spam. Así que solo le enviaremos cuentos. Podrá darse de baja cuando lo desee.