Capítulo 1
Luna tiene cuatro años. Luna vive en una casa con una ventana grande. Le gustan los colores, las galletas y los libros con dibujos. Le gusta saltar en los charcos cuando llueve. Le gusta cantar pequeñas canciones a sus muñecos.
Esta mañana, Luna mira su reflejo en la ventana. Se peina con sus dedos. Sus ojos brillan como dos lunares de luz. Su mamá la llama desde la cocina. "¿Lista para el día?" dice mamá. Luna sonríe. "Sí", responde. Su voz suena suave. Su corazón late un poquito más rápido. Hoy hay una actividad en el parque. Los niños van a mostrar algo que saben hacer.
Luna piensa en muchas cosas. Quiere correr. Quiere dibujar. Quiere subir al columpio más alto. También siente cosquillas en la barriga. "¿Y si no puedo?" piensa. Mamá la toma de la mano y le aprieta con cariño. "Puedes probar", dice mamá. "Pequeños pasos. Uno y otro." Luna asiente.
Capítulo 2
En el parque, hay una mesa con telas de colores. Hay pinturas, tizas y bloques. También hay un tablón para que los niños se suban y muestren. Los amigos de Luna están allí. Mateo trae un tambor. Sofía trae una flor pintada. Todos aplauden cuando alguien termina.
Luna observa. Mira los pies de los amigos que se balancean. Mira las manos que crean figuras. Ella siente que su boca quiere decir algo. Quiere decir: "Yo también puedo." Pero la voz se esconde. Mamá se sienta cerca. "Respira", susurra. Luna respira. Inhala el aire que huele a tierra mojada. Exhala. Siente su pecho suave.
Un señor mayor ofrece pintura con un pincel pequeño. "¿Quieres probar?" pregunta. Luna mira el pincel. Es delgado y danza en la mano del señor. Luna toma un paso pequeño. Toma el pincel. Pinta un punto. Pinta una línea. Le sale un dibujo que parece una sonrisa. Se ríe.
Los niños aplauden. Luna siente calor y cosquillas buenas. "Lo hiciste", dice Sofía. "Sí", dice Luna. Pero luego ve a Mateo tocando el tambor más alto. Quiere hacerlo también. Se acerca. Toca tímidamente. El tambor suena como un latido. "Toc-toc", hace Luna. Los niños repiten con ella. "Toc-toc", dicen todos. Se ríen. El sonido no es perfecto. No importa. Es alegre.
Más tarde, el tablón se abre para quien quiera mostrar algo. Luna mira. Su corazón late otra vez. "¿Subo?" se pregunta. Las piernas le tiemblan un poco. Entonces recuerda las palabras de mamá: "Pequeños pasos. Uno y otro." Luna decide subir. Sube un pie. Sube el otro. Está en el tablón. El sol le acaricia la frente. Todo está tranquilo.
Ella respira. Mira al público. Ve caras amigas. Ve a mamá con una sonrisa grande. Luna respira de nuevo. Canta una canción corta. No necesita cantar muy alto. Canta con confianza. Su voz es pequeña pero clara. Los niños la escuchan. Algunos bailan. Algunos aplauden. Luna siente orgullo. Un orgullo dulce, como miel. No hace daño a nadie. No grita ni empuja. Solo se siente fuerte.
Al bajar del tablón, una niña le dice: "Me gustó tu canción". Un niño le da un dibujo que hizo. Luna lo recibe con las dos manos. "Gracias", dice. Se siente feliz y humilde. Se siente más valiente.
Capítulo 3
En el camino a casa, Luna tiene barro en las botas y pintura en los dedos. Se siente cansada y contenta. La tarde huele a pan recién hecho. Mamá la mira con ternura. "¿Te gustó probar?" pregunta. Luna piensa. Ella recuerda el tambor, la pintura, el tablón. Recuerda la respiración. Recuerda los pasos pequeños.
"Sí", dice Luna. Sus ojos brillan. "Me gustó intentar. Y quiero intentar más." Mamá asiente. "Intentar es crecer", dice. "Y puedes sentirte orgullosa sin lastimar a nadie." Luna repite la frase en su cabeza. "Orgullosa sin lastimar." Le suena bonito.
Esa noche, antes de dormir, Luna elige un juguete para la cama. Piensa en las cosas que hizo. Piensa en las cosas que no hizo. Piensa en las cosas que quiere intentar mañana. Cierra los ojos un momento. Respira como en el parque. Inhala. Exhala.
Al final, Luna toma una decisión tranquila. Ella decide que, a partir de hoy, cuando sienta cosquillas en la barriga, dará un paso pequeño y volverá a respirar. Decide creer en sus manos, en su voz y en su corazón. Decide ser orgullosa de sus logros y amable con los demás.
"Hoy elegí intentar", susurra Luna. Mamá le da un beso en la frente. Luna se duerme con una sonrisa. El sueño la envuelve como una manta cálida. Ella sabe lo que eligió. Sabe que lo volverá a hacer mañana.