Cargando...
Cuento fantástico de brujería 7/8 años Lectura 9 min.

La fuente que enseñó a escuchar

Marco, un joven guardián de una fuente mágica, recibe al erudito Aldo y juntos enseñan a los visitantes a escuchar y respetar el agua en lugar de protegerla con hechizos.

Descargar este cuento en PDF

¡Ideal para compartir o imprimir este cuento!

Descargar el e-book (.epub)

Lea este cuento en su lector de libros electrónicos.

Un joven mago sonriente pero concentrado, de cabello castaño alborotado y túnica verde con motivos de hojas, sostiene en sus manos una pequeña fuente de agua brillante que emite notas luminosas; a su lado, Aldo, hombre adulto de rostro amable con gafas redondas y túnica beige, sentado con mochila de libros, muestra un viejo libro abierto señalando una ilustración; una mujer viajera de sombrero rojo, antes preocupada y ahora apaciguada, está de rodillas junto a la orilla con una pequeña cantimplora; la escena ocurre en una ribera herbosa junto a un lago tranquilo con piedras musgosas, un sauce dorado y un pequeño santuario de madera y piedra bajo la suave luz matinal, en una atmósfera de compartir, aprendizaje y magia benévola. reportar un problema con esta imagen

Capítulo 1 — Un paso junto al agua

Al principio dio un paso titubeante sobre la hierba mojada. El joven brujo llamado Marco sintió cómo el frío del amanecer le rozaba los zapatos. El lago estaba inmóvil, como un espejo que guarda secretos. A la orilla, un santuario pequeño hecho de piedras y musgo brillaba con gotas que canturreaban al caer.

Marco cerró los ojos. Escuchó. Primero se oyó el zumbido de una abeja lejana. Luego, mareas suaves de silencio. Marco respiró hondo y su paso se hizo más seguro. "Hola, Fuente", susurró. Su voz flotó y volvió, ligera, como un saludo que la naturaleza comprendía.

La fuente era pura. De ella brotaba un hilo de agua tan limpia que se veía la luna en su fondo, aunque fuera de día. Marco sabía que debía protegerla. Era su promesa desde que la encontró de niño. Ella daba vida a los sauces dorados y a las ranas que contaban chistes en la noche.

Un ruido de botas sobre la piedra llamó su atención. Un viajero apareció en el camino: un hombre alto con una túnica de colores suaves y gafas redondas que brillaban con curiosidad. Llevaba una mochila llena de libros. Sus ojos eran como páginas abiertas.

"Buenos días", dijo el viajero con voz clara. "Soy el erudito Aldo. Busco saberes antiguos. ¿Este es el santuario del lago inmóvil?"

Marco puso una mano sobre su corazón. "Sí. Yo cuido la Fuente. ¿Eres... un estudioso?"

"Más bien un coleccionista de historias", sonrió Aldo. "¿Puedo escuchar la historia del agua?"

Marco dudó un segundo. Luego recordó la promesa y el calor de la responsabilidad en su pecho. "Sí, pero primero escucha la Fuente", pidió. Ambos se inclinaron y prestaron atención. El agua cantó un pequeño verso que nadie más oía. Era una canción de bienvenida y de aviso. Aldo cerró los ojos, sorprendido. "Qué melodía tan clara", dijo. "¿La fuente habla?"

"Habla si la escuchas" respondió Marco. "Hay que aprender a callar para oír."

Capítulo 2 — El consejo del erudito

Aldo dejó caer su mochila y sacó un libro polvoriento. "He viajado mucho", contó mientras hojeaba páginas que olían a lluvia. "He visto muchos ríos. Algunos olvidan de dónde vienen. Otros se enojan porque nadie presta atención. ¿Qué hace que tu fuente sea tan pura?"

Marco miró el agua. "Cuido las piedras. Recojo hojas. Les hablo cuando están tristes. También escucho a los animales y a la luna. Es sencillo." Sonrió, un poco orgulloso.

Aldo alzó una ceja. "Sencillo y poderoso. Pero, joven brujo, hay quienes creen que el agua puede dar poderes y también que puede ser tomada sin permiso. ¿Has pensado en protegerla con un hechizo más fuerte?"

Marco negó con la cabeza. "No quiero que la Fuente esté atrapada. Tampoco quiero que nadie la use mal. Quiero que la gente aprenda a escucharla."

"Escuchar", repitió Aldo con ternura. "Interesante. Muchos estudiosos escriben sobre escuchar, pocos lo practican."

Esa tarde, Aldo y Marco se sentaron en la hierba. El erudito no intentó imponer un hechizo; en cambio, le leyó a Marco fragmentos de un libro sobre las voces del mundo. Marco escuchó historias de nubes que guardaban llaves y de estrellas que olvidaban sus nombres. Aldo, con paciencia, también escuchó a Marco contar cómo la fuente respondía cuando alguien estaba triste.

"Tu trabajo es importante", dijo Aldo al cerrar el libro. "Pero hay viajeros que vienen con urgencia y ojos sedientos. Quizá puedo ayudarte a enseñarles a escuchar, en vez de proteger la fuente con cadenas."

Marco suspiró aliviado. Le gustó ese plan. Era exactamente lo que su corazón pedía: compartir, no encerrarse. "Entonces, enseñaremos", coincidió.

Capítulo 3 — La prueba del espejo

Al día siguiente, una mujer con sombrero rojo llegó corriendo. Traía una cantimplora vacía. "Por favor, necesito agua para mi ciudad. Se está secando", imploró.

Marco la miró, nervioso. El recuerdo de libros que hablaban de saqueos lo hizo titubear, pero Aldo le mostró una sonrisa calma. "Escucha primero", dijo.

La mujer apoyó la botella en la tierra y se sentó. Marco habló con suavidad: "¿Por qué necesitas tanta prisa?" Ella contó que las fuentes de su pueblo habían cambiado de rumbo y que los campos se estaban apagando. Sus palabras estaban llenas de miedo sincero.

Aldo propuso un ejercicio: "Mira el espejo del lago y pregúntale al agua qué pide. Luego escucha también lo que pide tu corazón." La mujer lo hizo. Al principio el lago reflejó solo nubes, pero al instante siguiente su superficie mostró un arroyo que se ofrecía a compartir sin vaciarse.

"El agua quiere que la gente cuide su propia tierra y comparta con respeto", interpretó la mujer, con ojos más suaves. Entendió que no podía llevar toda el agua, pero sí podía aprender a sembrar de otra manera y pedir ayuda a vecinos.

Marco sonrió. La prueba había funcionado. No había magia dura, solo un puente de palabras y de escucha. La mujer se fue con instrucciones para sembrar y promesas de volver con semillas. Antes de irse, besó la superficie del lago como si fuera una amiga. "Gracias", susurró.

Capítulo 4 — La lección de la Fuente

La primavera trajo más visitantes. Algunos venían por curiosidad, otros por necesidad. Marco y Aldo enseñaban a escuchar: a cerrar la boca, a prestar oído al canto del agua, a preguntar con honestidad. La Fuente respondía según la sinceridad de cada persona. A veces daba soluciones que no eran fáciles, pero siempre eran justas.

Una noche, una tormenta sacudió el santuario. Las gotas golpeaban fuerte y el viento quería llevarse los libros de Aldo. Marco sostuvo la puerta del pequeño templo, sintiendo miedo por primera vez desde que era guardián. El santuario crujió. A la mañana, árboles caídos bloquearon el camino. Aldo y Marco trabajaron con el pueblo cercano. Escucharon las raíces, las piedras y las ramas. La Fuente murmuró un plan: pedir ayuda y compartir herramientas.

"Si no nos ayudamos, la Fuente no podrá seguir dando", dijo Marco. Fue un paso seguro, tan firme como el primero que había dado al llegar a la orilla. Todos escucharon y actuaron. La comunidad aprendió que cuidar el agua era cuidarse entre ellos.

Capítulo 5 — Un juramento compartido

Al final de la temporada, el lago brillaba más calmado que nunca. Aldo empacó sus libros y preparó su marcha. "He encontrado más que saberes", dijo. "He encontrado escucha y generosidad."

Marco lo miró con gratitud. "Gracias por quedarte cuando más lo necesitaba."

Aldo puso la mano sobre el libro más polvoriento y lo dejó como regalo. "Para que sigas enseñando", explicó. "Y para recordarte que la magia no siempre hace ruido. A veces solo abre oídos y corazones."

Marco besó la página y sintió que la promesa era más grande pero también más ligera. El santuario junto al lago seguía siendo un lugar donde la magia y lo cotidiano se entrelazaban. Cada paso empezaba con un titubeo, sí, pero terminaba en decisión. El guardián aprendió que proteger no es solo poner barreras: es aprender a escuchar, a compartir y a confiar.

La Fuente, contenta, cantó una melodía que todos comprendieron: agradecimiento. Marco miró al horizonte y prometió, en voz baja: "Mientras yo escuche, esta agua seguirá siendo pura." Y el lago, inmóvil y amable, reflejó su palabra como si fuera un espejo que entendía el corazón humano.

Sin publicidad 3€ por mes

¿Desea una lectura sin interrupciones? Apoye a Oh My Tales, elimine todos los anuncios y disfrute de otras ventajas incluidas desde 3€ al mes.

Ver los planes y tarifas
Compartir

reportar un problema con este cuento

¿Qué pensaste de este cuento?

Dén su opinión asignando una nota a este cuento según lo que usted y/o su hijo piensan al respecto. ¡Gracias de antemano!

¡Gracias! ¡Su calificación ha sido tomada en cuenta!

El cuestionario: ¿has entendido bien el cuento?

Santuario
Lugar pequeño y especial que se cuida con respeto y calma.
Musgo
Planta blanda y verde que crece sobre piedras y suelo húmedo.
Titubeante
Que hace algo con duda y paso inseguro, sin decidirse pronto.
Inmóvil
Que no se mueve, queda quieto como un espejo sin ondas.
Erudito
Persona que sabe mucho porque estudia y lee muchos libros.
Polvoriento
Que tiene polvo encima, como libros viejos o lugares sin limpiar.
Túnica
Prenda larga que se pone encima, como una capa sencilla.
Cantimplora
Recipiente para llevar agua cuando viajas o estás fuera de casa.
Imploró
Pidió algo con mucha necesidad y emoción, casi suplicando.
Murmuró
Habló en voz muy baja, casi como un susurro.
Crujió
Hizo un sonido seco y fuerte, cuando algo viejo se rompe o dobla.
Sembrar
Poner semillas en la tierra para que crezcan plantas o alimentos.
Melodía
Conjunto de sonidos musicales que suenan bonito y pueden cantarse.
Guardián
Persona que cuida algo importante para que esté seguro y bien.

¡Crea un cuento mágico y único para su hijo!

Cree una aventura personalizada en solo unos minutos donde su hijo se convierte en el héroe. ¡Con nuestra herramienta exclusiva, es fácil, gratuito y divertido!

Crear un cuento

Descargue este cuento:

Descargar este cuento en PDF Descargar el e-book (.epub)

Para leer a continuación en Cuentos fantásticos de brujería para 7/8 años

¡Recibe nuevos cuentos cada domingo por la noche!

Reciba 7 cuentos emocionantes y cautivadores, adaptados a la edad y gustos de su hijo, cada domingo a las 17h*. ¡Es gratis y garantizado sin spam!
*Correo enviado a las 17h, hora de Europa Central (CET).
No nos gusta tampoco el spam. Así que solo le enviaremos cuentos. Podrá darse de baja cuando lo desee.