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Cuento divertido con un animal 9/10 años Lectura 7 min.

El reloj travieso de la selva

Max, un mono meteorólogo, intenta dar su show en la selva cuando su reloj se para, desatando enredos, bromas y una merienda sorpresa que involucra a todos sus amigos.

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Un mono llamado Max, alegre y travieso, está en el centro sobre una rama gruesa con un pequeño sombrero de piel de plátano y un micrófono de madera; junto a él un cronómetro redondo y abollado con cara dibujada empieza a moverse; la tortuga Tula, lenta y sabia, avanza debajo con una pila en el caparazón; la ratona Rita, vivaz, aplaude desde una hoja; un oso perezoso cuelga cabeza abajo en otra rama; alrededor, animales coloridos (loros, iguana, ratas) forman un círculo con sonrisas y paraguas de hojas; todo en la copa de una jungla frondosa al atardecer, luz dorada y lianas, mientras montan un espectáculo meteorológico improvisado con una merienda colectiva y gotas imaginarias de jugo. reportar un problema con esta imagen

Capítulo 1: El pronóstico más curioso

En lo alto de la rama más gruesa del Gran Árbol Central, Mono Max tamborileaba con los dedos mientras miraba el cielo. Tenía la barriga llena de mariposas, como siempre que llegaba la hora de su gran show: “El Tiempo con Max, el mono meteorólogo más divertido de la selva”.

Max se puso su sombrero de plátano (muy serio) y agarró su micrófono de palo. “¡Atención, atención, animales de la selva! Hoy les traigo el pronóstico más sabrosón y sorprendente de todos. ¡Prepárense para lluvias de cocos y tornados de risas!”

Desde el suelo, la ardilla Rita chilló: “¡Max, no olvides el viento! ¡Mi cola aún está enredada del remolino de ayer!”

Max sonrió y giró sobre su cola. “¡Hoy los vientos vendrán cargados de olor a mangos! ¡Aseguren sus narices y no dejen escapar sus sonrisas!”

Pero justo cuando Max iba a anunciar la temperatura, vio que su cuenta-minutos, su querido Relojito, no se movía. “¡Eh, Relojito! ¿Por qué te has parado justo ahora? ¡No me hagas quedar mal delante de todos!”, protestó Max, frunciendo el ceño.

El cuenta-minutos, redondo y con cara dibujada, parecía mirarle con sus agujas torcidas. Max lo sacudió y nada, ni un tic. “¡Estás más parado que una tortuga dormida!”, exclamó, mientras los animales se reían desde abajo.

Capítulo 2: El mono y el reloj testarudo

Max se acercó mucho a Relojito, como si pudiera intimidarlo con la mirada. “Vamos, amigo, ¿qué te cuesta moverte un poquito? ¡Sólo un tic-tac, porfi!”

El viento movía las hojas y los loros cuchicheaban desde la copa. La rana Berta croó: “¡Max, tu reloj está haciendo huelga!”

Max puso cara de detective y examinó a Relojito. “¿Será que tienes hambre? ¿O te duele la tripa? ¡Habla ahora o calla para siempre!”

De repente, la tortuga Tula, con su paso lento y seguro, apareció cargando una pila gigante en el caparazón. “Max, ¿no será que le falta energía a tu reloj?”

Max se tapó la cara dramáticamente. “¡Tula, eres una genia! Pero, ¿quién ha visto una pila tan grande? ¡Eso es para un elefante eléctrico!”

“¡O para alimentar mi nevera de hojas!”, gritó el oso perezoso desde su rama, medio dormido.

“¡Uy, qué difícil es ser meteorólogo en esta selva de locos!”, suspiró Max, mientras el cuenta-minutos seguía tan callado como una piedra.

Capítulo 3: Chamullos y confusiones

Max intentó animar a Relojito con chistes. “¿Sabes cuál es el colmo de un reloj? ¡Que le dé miedo el tiempo!” Pero el cuenta-minutos ni se inmutó.

“¡Esto es una emergencia meteorológica!”, gritó Max, saltando de rama en rama. “Sin tiempo, ¡no hay pronóstico, ni siesta, ni merienda!”

La cotorra Lola voló cerca y sugirió: “¿Por qué no inventas el tiempo, Max? ¡Eres tan divertido que nadie lo notará!”

Max se rascó la cabeza. “Pero… ¿y si anuncio que la hora de la merienda es ya, aunque no sea cierto?”

Un grupo de ratones saltó de alegría. “¡Merienda, merienda!”

De repente, el cuenta-minutos emitió un leve “clic”. Max lo miró sorprendido. “¿Eso fue un tic, Relojito, o me lo estoy imaginando?”

La iguana Iggy, que escuchaba todo, dijo: “A veces, los relojes se mueven cuando menos lo esperas. Quizá te está gastando una broma.”

Max le sacó la lengua a Relojito. “¡Pues si esto es una broma, te vas a enterar! ¡Te pondré al lado de la rana Berta cuando cante desafinado!”

Capítulo 4: Un pronóstico a lo loco

Max decidió seguir con su show, aunque el reloj no funcionara. “¡Queridos animales! Según mis cálculos de mono experto, ahora mismo deberían estar cayendo gotas de zumo de piña. ¡Ya pueden sacar sus paraguas de hojas!”

Algunos animales abrieron sus paraguas hechos con ramas y hojas, mientras otros se reían. “¡Max, eres el mejor!”, gritó la ardilla Rita, agitando la cola.

Max imitó el sonido de la lluvia: “Plin, plon, plin, plon… ¡Cuidado, árbol mojado a la derecha!”

El oso perezoso, aún más lento que nunca, resbaló y quedó colgando bocabajo. “Max, ¿el pronóstico incluye rescate de perezosos?”

“¡Por supuesto!”, aseguró Max, y con un salto ágil ayudó al oso a subir.

Mientras tanto, el cuenta-minutos soltó otro “clic”, y Max lo miró de reojo. “¿Ahora sí quieres trabajar, eh, bromista?”

Relojito, sin decir palabra, pareció sonreír con sus agujas.

Capítulo 5: Una merienda llena de sorpresas

Cuando el show terminó, Max anunció: “¡Y ahora, la mejor parte del día: la merienda sorpresa! ¡Que nadie se mueva, que nadie se duerma!”

Los animales se sentaron en círculo, y Max, ayudado por Tula y Rita, repartió cestas llenas de frutas, nueces y hojas crujientes. Pero, ¡sorpresa!, dentro de cada cesta había un pequeño papel con un reto divertido escrito.

“¡A ver, oso perezoso! Tu reto es bailar la danza de la lluvia con la rana Berta”, leyó Max.

El oso rodó los ojos, pero se levantó despacio y bailó con Berta, que croaba a ritmo de salsa.

La ardilla Rita tuvo que contar un chiste sin reírse (y no lo logró), y la cotorra Lola imitó la voz de Max, provocando carcajadas en todos.

De repente, Relojito emitió un “tic-tac” largo y sonoro, como si quisiera participar. Max lo levantó y anunció: “¡Reto para Relojito! ¡Marcar la hora exacta de la próxima merienda!”

Todos aplaudieron y, aunque nadie sabía la hora, todos estuvieron de acuerdo en que la próxima merienda sería… ¡cuando tuvieran ganas!

Max sonrió, feliz de ver a todos juntos, riendo y compartiendo. “¡Así da gusto equivocarse de hora!”

Y mientras el sol se escondía entre las ramas, la selva vibraba de alegría, con un mono meteorólogo, un reloj bromista y un montón de amigos dispuestos a reír sin importar el tiempo.

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Tamborileaba
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Pronóstico
Predicción del tiempo o de lo que pasará en el futuro cercano.
Meteorólogo
Persona que estudia el tiempo y explica cómo estará el clima.
Cuenta-minutos
Pequeño reloj o aparato que sirve para medir minutos y tiempo corto.
Frunciendo el ceño
Arrugar la frente y juntar las cejas para mostrar preocupación o enfado.
Huelga
Parada colectiva del trabajo o la actividad como protesta.
Caparazón
Cáscara dura que protege el cuerpo de animales como la tortuga.
Desafinado
Que canta o suena sin seguir la nota correcta; fuera de tono.
Carcajadas
Risas muy fuertes y alegres que salen en grupo.
Tic-tac
Sonido que hace un reloj al marcar los segundos.
Remolino
Movimiento de aire o agua que gira en forma de espiral.
Genia
Persona muy lista o con una idea muy buena; aquí es un cumplido.

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