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Cuento de invención disparatada 7/8 años Lectura 8 min.

¡Bailando con la Escoba!

Doña Inventa, una inventora peculiar, crea una escoba mágica que baila para hacer las tareas del hogar más divertidas, pero su primer intento provoca un caos que la lleva a una emocionante aventura en su pequeño pueblo de Colorín.

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Ilustración que representa un jardín encantado, donde los árboles son de caramelo y las flores cantan bajo un cielo azul pastel salpicado de nubes en forma de algodón. En el centro, una mujer de cabello despeinado, con gafas de gran tamaño y un delantal colorido, está bailando con una escoba animada, pintada de colores vivos y con una cara sonriente. Cerca, un grupo de tres niños, de unos 7 a 10 años, con cabello rizado y rostros radiantes de alegría, intentan imitar los movimientos de la danza de la escoba, riendo y aplaudiendo. La escena irradia una atmósfera de magia y felicidad, con destellos de luz brillando alrededor de la escoba que gira, y notas de música flotando en el aire, añadiendo un toque festivo a esta alegre invención. reportar un problema con esta imagen

Capítulo 1: La Gran Idea de Doña Inventa

En un pequeño pueblo llamado Colorín, donde los árboles eran de caramelo y las nubes parecían algodón de azúcar, vivía una inventora muy peculiar llamada Doña Inventa. Era una mujer de cabello alborotado y gafas enormes que siempre llevaba un delantal lleno de bolsillos. Cada bolsillo estaba repleto de herramientas, tornillos y chismes extraños que solo ella sabía para qué servían.

Un día, mientras observaba su jardín lleno de flores que cantaban canciones alegres al sol, Doña Inventa tuvo una idea brillante. "¡Necesito crear algo que haga las tareas del hogar más divertidas!", exclamó con entusiasmo. "¿Qué tal una escoba que baile mientras limpia? ¡Eso haría que barrer fuera un verdadero espectáculo!"

Con su mente burbujeando de creatividad, Doña Inventa se metió en su taller, un lugar donde los sueños se convertían en realidad. Las paredes estaban cubiertas de dibujos y planos de sus inventos pasados. Había desde un sombrero que hacía palomitas de maíz hasta una lámpara que contaba chistes. Pero esta vez, quería hacer algo aún más grandioso.

Primero, necesitaba los materiales adecuados. Fue a la tienda del barrio, donde el Sr. Chuchín, un hombre regordete con una risa contagiosa, la recibió con una sonrisa. "¿Qué necesitas hoy, Doña Inventa?", preguntó mientras acomodaba sus bigotes.

"¡Voy a construir una escoba que baile!", respondió ella, emocionada.

"¿Una escoba que baile? ¡Eso suena divertido! Aquí tienes un poco de magia de polvo de estrellas, ¡seguro que le dará ritmo!", dijo el Sr. Chuchín, mientras le entregaba un pequeño frasco brillante.

Con el frasco en mano y un montón de otros materiales, Doña Inventa regresó a su taller. Comenzó a trabajar, uniendo partes y probando diferentes combinaciones. Pero, como suele suceder con las grandes ideas, la primera prueba no salió como esperaba.

Capítulo 2: El Primer Intento

A la mañana siguiente, Doña Inventa estaba lista para probar su escoba. La había pintado de colores vivos y le había añadido una cara sonriente. "¡Vamos, escoba! ¡Es hora de brillar!", dijo mientras la colocaba en el centro de su taller.

Con mucho cuidado, vertió un poco del polvo de estrellas sobre la escoba y dijo: "¡Baila, escoba, baila!" Pero en lugar de bailar, la escoba comenzó a girar como un trompo y a dar vueltas descontroladamente. ¡Era un verdadero torbellino!

"¡Ay, no! ¡Detente!", gritó Doña Inventa, tratando de atrapar la escoba que parecía tener vida propia. La escoba, sin embargo, no la escuchó y salió volando por la ventana, llevando consigo un montón de cachivaches y herramientas.

Doña Inventa salió corriendo detrás de ella, riendo y gritando. La escoba danzaba entre los árboles de caramelo, haciendo que las flores cantaran aún más fuerte. "¡Vuelve aquí, escoba traviesa!", exclamó mientras intentaba atraparla. Pero la escoba, emocionada por su libertad, se movía más rápido que ella.

Finalmente, después de un rato, la escoba decidió aterrizar suavemente en el jardín de la señora Paca, la vecina más gruñona del barrio. "¡Eso no es manera de comportarse, escoba!", le gritó la señora Paca, mientras Doña Inventa llegaba jadeando.

"Lo siento, señora Paca. Mi escoba está aprendiendo a bailar", explicó Doña Inventa con una sonrisa tímida. La señora Paca la miró con desdén, pero luego no pudo evitar reírse al ver a la escoba hacer piruetas.

"¡Bien, pero no me rompas más flores!", dijo la señora Paca, mientras Doña Inventa trataba de recuperar su escoba.

Capítulo 3: Ajustes y Más Diversión

Después de aquel primer intento, Doña Inventa decidió que era hora de hacer algunos ajustes. "Quizás le falta un poco más de magia", pensó. Así que se puso a trabajar de nuevo, esta vez añadiendo un par de cosas más a su escoba. Le colocó luces de colores y un pequeño altavoz que reproducía música alegre.

"¡Ahora sí! ¡Esto la hará bailar de verdad!", dijo mientras ajustaba los últimos detalles. Una vez más, estaba lista para la prueba. Con su corazón latiendo de emoción, colocó la escoba en el centro del taller y le dio un toque de polvo de estrellas.

"¡Vamos a bailar!", gritó. La escoba comenzó a moverse, pero esta vez lo hizo de una manera mucho más coordinada. Giraba, saltaba y hasta hacía giros en el aire. Doña Inventa no podía dejar de reír. ¡Era un verdadero espectáculo!

"¡Esto es fantástico! ¡Voy a mostrarle a todo Colorín!", exclamó mientras preparaba su escoba para el gran estreno. Sin embargo, había un pequeño problema: la escoba estaba tan emocionada que empezó a bailar por toda la casa, levantando objetos y haciendo que todo volara por los aires.

De repente, la escoba se dirigió hacia el salón, donde estaban sus amigos, los gatos de Don Ramón. Los gatos, al ver a la escoba bailar, comenzaron a perseguirla, lo que provocó un caos total en la casa. Doña Inventa se reía a carcajadas mientras los gatos saltaban y giraban, intentando atrapar a la escoba.

"¡Es una fiesta de baile improvisada!", gritó entre risas. En ese momento, se dio cuenta de que su escoba no solo era un invento útil, sino también una fuente de diversión infinita.

Capítulo 4: El Gran Estreno

Finalmente, llegó el día del gran estreno en Colorín. Doña Inventa organizó un evento en la plaza del pueblo, invitando a todos sus vecinos. Colocó un gran escenario y decoró con globos y luces. Cuando todo estuvo listo, los habitantes comenzaron a llegar, llenos de curiosidad.

"¿Qué nos traerá hoy Doña Inventa?", murmuraban los niños emocionados. Doña Inventa subió al escenario con su escoba mágica en la mano. "¡Bienvenidos a la presentación de la escoba que baila!", anunció con entusiasmo.

Cuando la escoba comenzó a moverse, todos quedaron boquiabiertos. Bailaba con gracia y alegría, girando y saltando al ritmo de la música. Los niños se unieron al baile, riendo y disfrutando del espectáculo.

"¡Es increíble!", gritó uno de los niños, mientras intentaba imitar los movimientos de la escoba. Doña Inventa miraba a su alrededor, llena de felicidad. Su invento no solo había cumplido con su propósito, sino que también había unido a toda la comunidad en un momento de alegría.

Al final de la presentación, todos aplaudieron con entusiasmo. Doña Inventa se inclinó con una gran sonrisa, y la escoba hizo una última pirueta antes de detenerse. "Gracias a todos por venir y disfrutar de mi escoba bailarína. ¡Recuerden que siempre podemos hacer de las tareas algo divertido!", dijo con una sonrisa.

Desde ese día, la escoba de Doña Inventa se convirtió en una atracción popular en Colorín. La gente venía de lejos para ver su espectáculo. Cada vez que alguien barría, lo hacía con una sonrisa, recordando que hasta las tareas más aburridas pueden ser divertidas si se les da un toque de magia.

Y así, Doña Inventa siguió creando más inventos locos y maravillosos, llenando Colorín de risas, música y alegría. Cada día era una nueva aventura, y siempre había algo emocionante por descubrir. ¿Quién sabe qué locura inventaría la próxima vez? ¡Solo el tiempo lo diría!

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

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Peculiar
Algo que es extraño o diferente a lo normal.
Alborotado
Estar desordenado o con un aspecto revuelto.
Cachivaches
Objetos o cosas que no tienen mucho valor o que están en desuso.
Torbellino
Movimiento rápido y desordenado, como un remolino.
Piruetas
Giros o vueltas que se hacen en el aire, como en ballet o danza.
Espectáculo
Una actuación o evento que se presenta para entretener a la gente.

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